De la libreta a la tarjeta

Agosto 2015

Actualidad

En los últimos años hubo un fuerte crecimiento del mercado del dinero plástico. El movimiento cooperativo tiene un papel destacado en el desarrollo de esta herramienta financiera.

No hay que remontarse mucho en el tiempo para encontrar escenas de la vida cotidiana en algún comercio de barrio donde el vecino compraba un producto y el almacenero anotaba el gasto en un cuaderno o una de las tradicionales libretas de fiado y, a fin de mes, cuando el consumidor cobraba el sueldo, abonaba lo adeudado. Esta costumbre, prácticamente erradicada, fue reemplazada hace varias décadas por otro medio de pago: la tarjeta de crédito, que a través de los años evolucionó en cuanto a servicios y prestaciones.

Fue a principios de los 80, cuando algunos negocios comenzaban a operar con este sistema, que nació la primera y única tarjeta de carácter cooperativo de crédito del país. Cabal se creó el 20 de noviembre de 1980 por iniciativa del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC) para brindar nuevos servicios a los bancos cooperativos que agrupaba. «La idea era que el dinero plástico contara con un concepto más social y solidario, como es propio de la filosofía del movimiento cooperativo, ya que en ese momento las tarjetas, que eran signo de status y poder de compra, solo eran utilizadas por un sector reducido de la sociedad», señala el actual presidente de Cabal Cooperativa de Provisión de Servicios, Rubén Vázquez. Con el transcurrir de los años y con el respaldo de Banco Credicoop, el proyecto se amplió y afianzó, no solo en la Argentina, también logró instalarse en varios países de Latinoamérica: Uruguay, Brasil, Paraguay y Cuba.

En un contexto donde el comercio expandió y multiplicó las modalidades de consumo y sus medios de pago, Cabal fue incorporando distintas variantes pensadas para dar respuesta a las diferentes necesidades de los consumidores. Entre otras opciones, la cooperativa incorporó al crédito, el débito y la tarjeta Cabal Múltiple, sumando un conjunto de plásticos emitidos mediante convenios con organizaciones sociales, cooperativas, mutuales, entre otras entidades e instituciones. «Cabal Múltiple es un instrumento de pago que abreva en el concepto de dinero electrónico, opera a partir de una precarga de dinero en la tarjeta y permite pagar cuentas y hacer compras en la amplísima red de comercios adheridos, entre otras prestaciones», explica Vázquez. Esta herramienta puede utilizarse para variadas aplicaciones como liquidación de préstamos, subsidios, beneficios sociales y becas, tarjetas para regalo, tarjetas para gastos de menores de edad o estudiantes, etc. «También –agrega el dirigente– contamos con un medio de pago corporativo para gastos de representación de funcionarios y empleados de empresas y organizaciones públicas o privadas, que proporciona mayor control y eficacia en la administración de los gastos empresarios».

Para acompañar los ciclos de producción y la renovación tecnológica del campo, la tarjeta solidaria dispone de líneas específicas destinadas a los pequeños y medianos productores y a empresas del sector. «Agrocabal –comenta Vázquez–, es una tarjeta diseñada para la compra de insumos y la contratación de servicios, con una línea de crédito de hasta un año de plazo y con posibilidades de elegir el esquema de vencimientos que mejor se adapte a los ciclos productivos». Con una red especial de comercios agropecuarios conformada por proveedores del agro a nivel local, nacional e internacional, este sistema permite financiar la adquisición de maquinarias e implementos agrícolas de las campañas de siembra y cosecha, entre otros beneficios.

Con el espíritu de integración, ayuda mutua y pertenencia que caracteriza al movimiento cooperativo, Cabal impulsa las tarjetas de afinidad para uso exclusivo de grupos determinados: miembros de clubes, asociaciones y sociedades sin fines de lucro, colegios profesionales y clientes de supermercados, hipermercados, cadenas comerciales, shoppings y empresas afines. Además de las redes de cajeros automáticos propios, Link y Banelco en la Argentina, Cabal opera con la red interbancaria mundial Cirrus de acceso inmediato y efectivo, para extraer dinero donde sea que esté el usuario.

«Hoy la tarjeta pasó a ser parte de la vida cotidiana, son muchos los consumidores que salen con poco dinero en efectivo y usan la tarjeta para abonar sus consumo. Esto llevó a una evolución de las prestaciones de este medio de pago: cuotas, cuotas sin intereses, promociones, puntos para canjear premios y beneficios», señala Vázquez. Para el presidente, el programa estatal Ahora 12, para productos de industria nacional, de diferentes rubros, es una iniciativa que sirve para apuntalar el consumo, ya que «al comercio le conviene y al usuario le viene fenómeno». «La industria de las tarjetas de crédito está estrechamente vinculada con la capacidad adquisitiva de la población –reflexiona el titular de Cabal–. En los últimos años esta modalidad fue evolucionado de acuerdo con el crecimiento económico del país, por eso hoy hay una mayor utilización de esta herramienta financiera». Según Vázquez, la tarjeta cooperativa tiene las tasas más bajas del mercado privado porque «nuestro objetivo es que todos puedan tener tarjeta».
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S. P.