Libros con letra de mujer

Abril 2018

Actualidad

La literatura argentina se nutre cada vez más de las obras de escritoras. Muchos de los libros más representativos de los últimos años llevan sus firmas.

Por segundo año consecutivo, el discurso inaugural de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires estará a cargo de una escritora argentina. Las visitas a esta 44ª edición del encuentro editorial más importante del país y uno de los más importantes de la región, que se celebrará en La Rural del 26 de este mes al 14 de mayo, entre las que se cuentan las del estadounidense Paul Auster, el mexicano Juan Villoro y la francesa Yasmina Reza, desmienten que la decisión de que sea una autora local, aunque internacional, se trate de una elección “cómoda”. Al momento del anuncio, el director de la Fundación El Libro, Oche Califa, señaló que la elegida, Claudia Piñeiro, “es una escritora dispuesta a dar la cara públicamente, tiene mucha responsabilidad como escritora y sobre lo que escribe”.

La participación de la mujer en el mundo de la literatura no es algo nuevo en la Argentina. Pero sí lo es hoy tanto en cantidad como en calidad, aportando nuevas voces en una variedad de géneros que parecían mayormente reservados a sus colegas varones; el policial, el terror, ciertas variantes del realismo sucio, la crónica. Históricamente, con sus necesarias excepciones, la ficción nacional escrita por mujeres tenía como autoras a intelectuales de clase media alta que escribían para sus congéneres de similar condición historias que solían no salirse de los márgenes. Hoy, esa tendencia cambió de tal modo que varios de los textos más revulsivos de las últimas décadas llevan la firma de escritoras. Pero no solo eso: son prestigiosas y exitosas en el país y en el exterior, sus libros son traducidos a una buena diversidad de lenguas, algunos son adaptados para las pantallas grande o chica y participan fuertemente de la vida académica a nivel nacional e internacional. Además, no le escapan a la realidad ni a la historia, quizás en parte porque muchas de ellas se iniciaron en el periodismo y varias aún lo ejercen.

¿Cuánto de toda esta repercusión se debe a la mayor visibilización de la mujer de los últimos años, en los más diversos ámbitos? Difícil mensurarlo. De todos modos, los talentos seguramente son muy anteriores a este “boom”. Lo más novedoso, en todo caso, quizá sea la oportunidad, ganada palabra a palabra en el campo de batalla de la escritura.

 

No están todas las que son

 

Claudia Piñeiro es mucho más que la próxima oradora de la Feria del Libro. Después de ganar el Premio Clarín de Novela en 2005 con Las viudas de los jueves, desarrolló una carrera prolífica, con la publicación de títulos como Elena sabe, Tuya, Las grietas de Jara, El fantasma de las invasiones inglesas, Betibú, Un comunista en calzoncillos, Una suerte pequeña o Las maldiciones, por lo general del género policial y con un anclaje en la realidad, lo que permite al lector reconocer situaciones y tipos de personajes, e incluso reconocerse en ellos. Si bien el recurso “basado en hechos reales (o que podrían serlo)” no es nuevo, Piñeiro le aportó aun más cercanía.

En el flamante Entrevistas a escritoras argentinas contemporáneas (Editorial Malisia), Adrián Ferrero hace escuchar las voces de Esther Cross, Silvia Schujer, Ema Wolf, María Teresa Andruetto, Ana María Shua, las ya fallecidas Alicia Steimberg y Noemí Ulla y la recientemente desaparecida Liliana Bodoc, publicadas en revistas académicas de la Argentina y los Estados Unidos, y que se inició con un diálogo con Angélica Gorodischer, toda una referente en materia de literatura de género. Coincide con la publicación por parte de Página/12 de una serie de libros nucleados bajo el nombre icónico 8M, con obras de Marta Dillon (Aparecida, y también autora de Vivir con virus, Santa Lilita, Relatos de la vida cotidiana), Gabriela Cabezón Cámara (La virgen cabeza, además de Le viste la cara a Dios, Beya, Romance de la negra rubia, Las aventuras de la China Iron), Paula Pérez Alonso (No sé si casarme o comprarme un perro, que escribió El agua en el agua, Frágil, El gran plan), Luciana De Mello (Mandinga de amor), Fernanda Laguna (Los grandes proyectos, también autora de Me encantaría que gustes de mí, Dame pelota, Control o no control, La ama de casa), Mariana Enríquez (Cómo desaparecer completamente, además de Bajar es lo peor, Chicos que vuelven, Los peligros de fumar en la cama, Las cosas que perdimos en el fuego, Este es el mar, Mitología celta, Alguien camina sobre tu tumba: Mis viajes a cementerios, La hermana menor: un retrato de Silvina Ocampo), María Moreno (El petiso orejudo, y libros como El affaire Skeffington, A tontas y a locas, Vida de vivos, Black out) y Selva Almada (Ladrilleros, más Una chica de provincia, El viento que arrasa, Chicas muertas, El desapego es una manera de querernos, El mono en el remolino: Notas del rodaje de Zama). Es un conjunto de autoras que representan en buena medida –a través de distintos géneros como la novela, la crónica, la biografía, el ensayo y la poesía–, lo que están o estuvieron creando en los últimos años las escritoras argentinas.

En una lista que resultará irremediablemente incompleta, y por lo tanto injusta, no pueden faltar los nombres de Samanta Schweblin (El núcleo del disturbio, Pájaros en la boca, Distancia de rescate, Siete casas vacías) y Leila Guerriero (Los suicidas del fin del mundo, Frutos extraños, Plano americano, Una historia sencilla, Zona de obras), con libros elogiados en forma unánime por la crítica, premiados aquí y allá y traducidos a varios idiomas. Tampoco pueden faltar los de quienes, a través de registros diferentes, recurren a los grandes amores de la historia, con mayor o menor grado de ficción, como Florencia Canale (La hora del destierro, Lujuria y poder, Sangre y deseo, Sí, quiero, Amores prohibidos); Gabriela Margall (Si encuentro tu nombre en el fuego, Con solo nombrarte, Lo que no se nombra, Los que esperan la lluvia, La dama de los espejos, La hija del tirano, La princesa de las pampas); Gloria Casañas (Noche de luna larga, La salvaje de Boston, Por el sendero de las lágrimas, La canción del mar, El ángel roto, La maestra de la laguna, En alas de la seducción, Y porà); Cristina Bajo (Como vivido cien veces, En tiempos de Laura Osorio, La trama del pasado, Territorio de penumbras, Sierva de Dios, ama de la muerte), o la híper exitosa Florencia Bonelli con sus sagas Indias blancas, El cuarto arcano, Caballo de fuego y Trilogía del Perdón. O a la llamada fantasía heroica, como Liliana Bodoc con su serie La saga de los confines.