Obesidad infantil: alerta roja

Octubre 2012

Actualidad

En los chicos, la obesidad y el sobrepeso están asociados a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, alto colesterol, alta presión sanguínea y diabetes. Revista Cabal consultó a una especialista para saber cómo se puede cuidar y reeducar a los menores en materia alimentaria.

Hace cincuenta o sesenta años, un bebé rollizo era considerado sano, hoy se sabe que el sobrepeso no es signo de salud.  En la Argentina -uno de los países con mayor obesidad infantil de América Latina-, el 60% de las personas adultas tiene sobrepeso u obesidad.  Y si bien la cifra indica la seriedad del problema, tanto más preocupa saber que el exceso de peso a edades tempranas aumenta cada año: en la actualidad hay tres veces más niños obesos que hace sólo 15 años*.  La obesidad se relaciona directamente con enfermedades crónicas como la hipertensión arterial, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la insuficiencia renal y el deterioro cognitivo precoz.

Sedentarismo, cambios en la dieta nutricional y malos hábitos alimenticios son tres de las principales causales que, según los nutricionistas, justifican las altas tasas de obesidad.

En la rutina alimentaria hay una disminución de la comida casera y un aumento de los menúes rápidos y de delivery. Los alimentos industriales ricos en grasas saturadas dejaron de ser de consumo ocasional, y los entretenimientos que ofrece la tecnología tientan a pasar largas horas frente a la pantalla y propician el sedentarismo, mientras que las publicidades incitan al consumo de alimentos como golosinas y snacks.

Pero, ¿qué es técnicamente la obesidad y cómo se puede prevenir o revertir? La Lic. en Nutrición Paula Salaberry (MN 2407) explicó a Revista Cabal: “La obesidad es una enfermedad crónica que se caracteriza por el aumento de peso producido por la acumulación de grasa en una magnitud tal que compromete la salud. El peso de cada individuo tiende a mantenerse estable como resultado de la regulación entre lo que comemos y de la energía que gastamos. La acumulación de tejido adiposo es el resultado de un balance positivo de energía: ingerimos más de lo que necesitamos y ese excedente lo almacenamos como grasa. Si bien existe una predisposición genética a padecer obesidad, la combinación de factores hereditarios y ambientales son los que determinan que un niño propenso a engordar desarrolle la enfermedad.” Consultada acerca de las causas del problema, la especialista define: “El estilo de vida actual promueve la obesidad; por un lado tenemos un incremento de la oferta de alimentos con gran palatabilidad y contenido graso, acompañado de un estímulo constante hacia su consumo. Mientras que por el otro aumentan los mecanismos del confort y la tendencia al sedentarismo.”

Lo que hay que saber, en ese sentido, es que para disminuir los factores de riesgo no basta con atacar la dieta, sino que hay que adoptar un estilo de vida saludable: aumentar el consumo de frutas y vegetales, reducir la ingesta de queso, papas fritas, panceta, salsas, alimentos en conserva, comidas "chatarra", tortas y pizzas; y comer con menos sal. Pero también practicar ejercicios físicos (puede bastar con una buena caminata diaria de 40 minutos) La clave está en modificar los hábitos: modificar la alimentación y abandonar el sedentarismo es primordial.
 

¿El aumento de la tecnología (Play Station, Wii, TV, DVD) tiene relación con mayores niveles de sedentarismo?
Sí. Los espacios para moverse son cada vez más restringidos en los hogares y en las escuelas, la inseguridad suprimió la calle como lugar de juego, y la falta de medios o de tiempo aleja a las familias de los clubes y centros deportivos. Debido a esto, los chicos pasan un promedio de 3 a 5 horas diarias frente a la tele, la computadora o con videojuegos, pero apenas dedican entre 2 y 4 horas semanales a hacer deportes o ejercicio físico.
 

¿Cuáles diría que son los hábitos más dañinos en relación a la alimentación, y cómos e pueden revertir?
Lo más importante es promover buenos hábitos alimentarios desde pequeños. Es importante: 1) Enseñarles a los chicos a distinguir los alimentos que el cuerpo necesita recibir diariamente para crecer sano y saludable, de los que no aportan nutrientes esenciales. A este último grupo pertenecen los snacks, las golosinas, las gaseosas y los jugos artificiales, que resultan ser los más elegidos por los chicos. El problema con estos alimentos es que contienen altas proporciones de grasas saturadas, azúcar, sal y otras sustancias que en cantidades excesivas resultan nocivas para el cuerpo. No debemos prohibirlos pero sí, enseñarles a consumirlos en bajas cantidades y menor frecuencia. 2) Establecer un hábito de al menos cuatro comidas diarias. Esta cantidad nos da la oportunidad de incorporar la gran variedad de alimentos que el cuerpo necesita, y disminuye la probabilidad de consumir productos de baja calidad nutricional entre comidas. 3) Crear un espacio para las comidas. El sentarse a la mesa es una de las formas de transmitir a los niños la importancia que tiene la alimentación.
 

¿Cómo se puede incrementar la cantidad de frutas y verduras en la dieta de los chicos cuando estos sostienen que esos alimentos “no les gustan”? ¿Qué otros hábitos saludables convendría fomentar?
Algunos consejos para ayudarlos a incorporar alimentos que son necesarios pero no de su elección son: 1) Hacer que tomen contacto con estos alimentos. Una forma de ayudar a lograrlo puede ser invitarlos a participar de las compras y de la preparación de los mismos. Uno de los errores que se comete habitualmente es eliminar del menú los alimentos que ellos nos dicen que “no les gustan¨. Los niños pasan por diferentes etapas, y van variando sus gustos. También se puede probar con diferentes formas de preparación. 2) Contarles la importancia que cada uno de ellos tienen para el cuerpo. Por ejemplo: el pan te dará la energía para correr más rápido, o la leche ayudará a que tus huesos crezcan sanos y fuertes. 3) Darles el ejemplo. Los niños aprenden, principalmente, copiando a sus padres. La primera pregunta que debemos hacernos es si nosotros consumimos diariamente esos alimentos, y si existe la oferta de los mismos en nuestra casa. En estos tiempos donde todos vivimos apurados y con pocos momentos para compartir, es importante rescatar al menos una comida diaria en la cual podamos sentarnos a la mesa con los chicos. Sin distracciones como la tv, la computadora o los celulares. Dedicando ese espacio a enseñarles y acompañarlos en la adquisición de un hábito que favorecerá que crezcan sanos y fuertes.

Para saber si el peso está dentro de los límites normales, se puede calcular el Índice de Masa Muscular (IMM), dividiendo los kilogramos de peso por el cuadrado de la estatura en metros (IMC = peso [kg]/ estatura [m2]). Si el índice se ubica entre 20 y 25, es un estado nutricional normal, mientras que de 25 a 30 se considera sobrepeso y más de 30, obesidad.

 

Cinco hábitos para empezar a combatir la obesidad infantil:

 

• Introducir más frutas y verduras
• Pasar menos tiempo enfrente de una pantalla
• Aumentar la actividad física
• Eliminar el consumo de bebidas azucaradas
• Dar el ejemplo a los hijos

*www.adelgazar.net