Entrevista a Carlos Delfino

Abril 2017

Deportes

Campeón olímpico en 2004, con larga trayectoria en la NBA y después de varios años sin jugar por una serie de intervenciones quirúrgicas, el santafesino fue contratado por Boca para volver a brillar.

 

El fútbol no es el básquet en términos de popularidad se sabe. Sin embargo, la llegada de Carlos Delfino a Boca en marzo de este año revolucionó tanto los pasillos del club casi como cuando lo hace un futbolista consagrado. Y no es para menos, porque Delfino es parte de la Generación Dorada del deporte que conquistó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 2004. Hoy, con 34 años y ocho temporadas en la NBA sobre sus espaldas vuelve a jugar en el país para jerarquizar la Liga Nacional y darle una mano a los xeneizes, que ocupan el último lugar en la tabla de posiciones de la Conferencia Sur.

Nacido en Santa Fe pero con mucha familia entrerriana por parte de su madre, Carlos es el segundo de cuatro hermanos, todos muy deportistas. Florencia y Andrea, las mujeres, jugaron al vóley. Lucio, el más chico, hoy comparte equipo con él en Boca. Y su padre también fue basquetbolista profesional. Sin embargo, no fue él quien le enseñó a dar los primeros pasos sino su abuelo. “Es que mi viejo arrancó a jugar más grande, a los 12 o 13 años y no quería que yo me perdiera cosas de la infancia por empezar bien de chico”, confesó alguna vez.

Enseguida Carlos demostró cualidades para el deporte que lo apasionaba. Su carrera profesional empezó en Libertad de Sunchales en 1998. Al año siguiente jugó en Unión, el club del cual siempre fue hincha. Su trayectoria en el básquet nacional, sin embargo, fue muy corta. En el 2000 se fue a jugar a Italia. El Reggio Calabria fue su primera experiencia allí y el Bologna la segunda. En 2003 fue elegido en el Draft de la NBA por Detroit Pistons, dónde estuvo tres temporadas. Luego pasó a Toronto Raptors y en 2008/09 jugó en Rusia (“me costó mucho porque no me podía comunicar con nadie”, contó). Un año después volvió a Estados Unidos, dónde completó su experiencia NBA con tres temporadas en Milwaukee Bucks y una en Houston Rockets.

Paralelamente Delfino brilló en la Selección Nacional. Su primer logro fue el tercer puesto en el Mundial Sub 21 de 2001. Compartiendo equipo con Scola, la Argentina quedó afuera en semifinales con Estados Unidos por 5 puntos. Luego le ganó a República Dominicana y alcanzó el podio. Con la Mayor debutó en 2004, en el Sudamericano de Brasil. Ese mismo año ganó el oro en Atenas 2004 y estuvo presente en los tres Juegos Olímpicos siguientes.

A Rio 2016 llegó luego de un largo tiempo sin jugar. Delfino se fracturó el hueso escafoides jugando para los Rockets en 2013 y a partir de ahí comenzó un largo peregrinar por quirófanos e intentos fallidos de volver. Como siempre sucede en estos casos, el retiro parecía la salida más lógica. Pero insistió y llegó a los Juegos Olímpicos de Brasil, donde la Argentina quedó eliminada en cuartos de final por Estados Unidos.

Ahora, el turno es de Boca. Aunque los xeneizes siguen complicados en el último lugar, la vuelta de Carlos levantó al equipo. En 11 partidos promedió 12.5 puntos, 3.9 rebotes y 2.5 asistencias.

Carlos Delfino es otro campeón y gran luchador del deporte argentino. Y hoy la Liga Nacional se da el lujo de tenerlo en sus canchas.