Fabricio Oberto: de la cancha a los medios

Diciembre 2013

Deportes

Precoz hombre de selección con casi dos décadas que lo llevaron a ser referente de la Generación Dorada. Indiscutido líder dentro de la cancha y carismático por fuera, lo transformaron en un hombre de los medios luego de su retiro. Fabricio Oberto, el hombre tras el deportista.

Desde pequeño le dicen “Corto” como contraste a sus dos metros y siete centímetros. Músico, conductor de radio y televisión y empresario vitivinícola son algunas de las cualidades que lo constituyen pero su nombre, sin dudas, ha quedado en la historia cómo uno de los jugadores más importantes del básquet argentino. 


Fabricio Raúl Jesús Oberto nació en la misma localidad que el gran periodista Dante Panzeri: Las Varillas, Córdoba, un 21 de Marzo de 1975. Entre sus lauros deportivos más importantes aparecen los de ganador de innumerables competencias con la Albiceleste y un anillo de la NBA con los San Antonio Spurs junto a su amigo Emanuel Ginobili. Pero a esta altura no caben dudas que su figura trascendió las canchas y la llave pintada.
Cuando tenía 8 años con el equipo de mini-básquet se sacó una foto, que lo marcó. Su ídolo, Marcelo Milanesio, por entonces le parecía gigante. La admiró a diario mientras hacía sus primeras experiencias en la cancha del club Huracán de su ciudad natal mientras crecía vertiginosamente. A la edad de 17, cuando jugaba por entonces en Florentino Ameghino de Villa María y era una promesa de 198 centímetros, le llegó la chance de probarse en Atenas, el equipo más fuerte de la provincia y por entonces del país donde “Tachuela”, aquel base que predestinó su infancia, era la figura destacada.


Para aprovechar la chance vendió su bicicleta y algunas otras cosas de su patrimonio adolescente para comprar las zapatillas azules con las que se iría a probar. “Tenía que juntar 350 pesos –en esa época, dólares– para llegar al par de Nike talle 49 con el que estaba seguro de que haría maravillas”, suele comentar en entrevistas cuando recuerda aquel paso fundacional.
Una vez seleccionado para quedarse empezó su historia en el “griego” y debutó profesionalmente a fines del mismo año. Rápidamente escaló posiciones y se fue ganando el respeto entre los mejores. En 1993 logró la Liga Nacional juvenil, en 1995 fue reconocido como la revelación de la Liga de mayores, en 1996 como el mejor sexto hombre y en 1998 se consagró como el MVP (jugador más valioso) de la histórica final donde los cordobeses superaron a Boca Juniors por 4-0.


Por ese entonces, sin historial de jugadores argentinos en la NBA, su nombre comenzó a ilusionar a los amantes del básquet con que él contaba con las condiciones para ser el primero. “Nació para jugar en la NBA y no con perros cómo nosotros” se animó a manifestar por aquellos años Hernán Montenegro. Pero lo que parecía inevitable para Oberto se postergó por un tiempo.
Luego de ganar su única Liga con Atenas fue transferido al Olympiacos griego, donde llegó al Final Four del ’99. Su gran nivel y mayor proyección lo llevó al TAU Cerámica de España.  Con el club vasco alcanzó el Subcampeonato de la Euroliga 2000/01 y logró la Copa del Rey 2001/02 y  la Liga ACB 2001/02.
Luego de dos temporadas con el club de Vitoria fue traspasado al Pamesa Valencia. Allí fue Subcampeón de la Liga ACB 2002/03 y Campeón de la Copa ULEB 2002/03.
Su historia con el seleccionado argentino fue un idilio de 17 años. En 1994 Guillermo Vechio lo llevó como el jugador número 13 al Mundial de Canadá. Menos de siete meses más tarde logró, en los Panamericanos de Mar del Plata ‘95, su primer título con la “blanca y celeste”. 


Luego de aquella epopeya vinieron campañas históricas como el oro en el Campeonato FIBA Américas 2001, la plata en el Mundial de Indianápolis 2002, la Medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, el cuarto lugar en el Mundial de Japón 2006, la Medalla de oro en el Torneo FIBA Diamond Ball 2008, el bronce en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y la Medalla de oro en el Torneo de las Américas de 2011 que lo vio regresar a las canchas luego de un problema cardíaco que lo había marginado de las mismas y obligó a adelantar su retiro. “Cuando ganamos la medalla de oro con la Selección, yo tenía la muñeca quebrada y me vine una semana a la Argentina. ¡Era todo free! (gratis) Tremendo el cariño. Iba a un restaurante y la gente se paraba para aplaudir. Me subía a un taxi y el tipo me decía “¡¿Qué te voy a cobrar?! ¡Después de la alegría que nos diste!”. Querer pagar y que la gente diga “no”, todo ese reconocimiento es el mayor de los premios. ¿Por qué no me van a cobrar? Esos tipos laburan incluso más que nosotros”, recordó en una entrevista recientemente.

Si el paso del Varillense por la Selección fue impresionante, sus seis temporadas en la NBA lo constituyeron definitivamente en leyenda. Luego de aquella frustración que lo llevó a Europa en 1997, Oberto llegó al mejor básquet del mundo ocho años más tarde. Fue en 2005 cuando los Spurs de San Antonio, dónde ya era figura su compatriota Manu Ginobili, le adquirieron su pase al Pamesa Valencia y lo llevaron. Su experiencia europea y el oro de Atenas fueron el espaldarazo para que a los 30 años de edad el sueño se materialice. El “Fabri” logró el anillo de campeón con el equipo de las “espuelas” en 06/07 y pasó por 3 franquicias – San Antonio, Washington y Portland- donde jugó 383 partidos, anotó 1081 puntos y descolgó 1175 rebotes.


El final de su carrera fue apresurado pero el destino así lo quiso. “En el 2010 en un partido empecé a ver todo más blanco, nublado, y dije: acá hice algo mal”, explicó. Con el antecedente de haber sido operado con éxito de una arritmia cardíaca 4 de noviembre de 2010 anunció su retiro de la actividad profesional, luego de sentir mareos relacionados con dicha condición cardiaca el día anterior a un juego contra Milwawkee. Sin embargo este “gladiador dorado” le regaló al básquet argentino en febrero del 2011, una última función: el preolímpico en Mar del Plata. Luego de la clasificación a Londres 2012 –dónde no estuvo - finalmente, volvió al primer amor, jugó en Atenas por la Liga Nacional de Básquetbol dónde, de a poco, le puso fin a una carrera majestuosa.


Su polifuncionalidad, lejos de derivarlo a bajonearse por cerrar una trayectoria plagada de grandes momentos, lo llevó a reinventarse y ocupar sus momentos: la música, el periodismo y el mundo empresarial vitivinícola.
Con el antecedente valenciano donde formó un grupo de rock llamado De Pitis, junto al “Yacaré” Federico Kammerichs, donde él tocaba la guitarra y el correntino el bajo llegó al escenario del Cosquin Rock 2013. Fabricio tuvo su “debut artístico” tocando la guitarra en la canción "Remisero" con Illia Kuryaki and the Valderramas en el famoso festival.
Valencia, también fue el banco de pruebas de otra de sus pasiones: el periodismo. Tuvo un programa junto a su compadre Kammerichs y Asier García. El programa se llamaba De todo menos básquet y gozó de gran popularidad, teniendo a muchos invitados famosos del deporte. Hoy, luego de aquel antecedente coconduce Bestias mediterráneas en Vorterix los sábados a las 19 y está al frente de Lado Oberto, un ciclo de entrevistas grabadas en los Estados Unidos, que se emite los sábados a las 22.30 por TyC Sports. En él han pasado personalidades convocantes cómo Manu Ginobili, Gustavo Santaolalla, Tim Duncan, Greg Popovich o Eva Longoria.


“Alta Esperanza”, su propia bodega en sociedad con el enólogo Juan Longo, produce 400.000 botellas al año, por lo que esta faceta de empresario, quizá la menos conocida,  es otra en la que ocupa sus horas ya lejos de la pelota naranja.
Icono de la número siete Argentina que ya lo colocó en un sitial impostergable de la historia prefiere que lo recuerden, según explicó recientemente, “como alguien que fue mejor persona que jugador de básquet”.