La vida elige y Como si te estuviese viendo

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Los dos últimos discos de Adrián Iaies.

Como quien busca desmentir la presunta crisis de la industria discográfica, el pianista Adrián Iaies publicó al mismo tiempo y en su propio sello, 20 Misas, dos nuevos discos de un género, el jazz, que en la Argentina de los últimos años parece haber conservado y quizá aumentado el interés del público en la materia. Una muestra es el Festival Internacional de Jazz de la Ciudad de Buenos Aires, del que el propio Iaies es director artístico (también lo es de la Usina del Arte), que este año celebrará su décima edición bajo su tutoría.

Entre febrero y mayo del año pasado, el pianista grabó en continuado La vida elige, con Juan Bayón en contrabajo y Bruno Varela en batería, en el clásico formato de trío, y Como si te estuviese viendo, a dúo con el guitarrista Rodrigo Agudelo, registrado en una sola jornada de grabación. En ambos casos, se trata de una tanda de nueva composiciones de Iaies —una tendencia que arrancó con su anterior Cada mañana te trae, con Bayón y el trompetista Mariano Loiácono, su Drumless Trío—, interpretadas en compañía de músicos de treinta y pico con sólida formación y vasta experiencia.

Después de abundar durante años en el cancionero popular, del tango al rock, es cierto que con versiones muy personales e incluso asumiendo riesgos estéticos, Iaies recupera en estos últimos trabajos su relación con el que se presume su primer amor, el jazz. No bucea en los orígenes del género, en los padres de la criatura, ni se suma al frecuente efectismo de algunas fusiones o vanguardias, sino que se adentra en el, se podría decir, espíritu del jazz, aquel que se nutre de buenas dosis de contundente rítmica pero también de poética melodía.

En su disco con el Adrián Iaies Trío, tributa sutilmente al gran Thelonious Monk con Recto no cazador (una traducción literal de Straight no Chaser) y al pianista canadiense Paul Bley con el tema que lleva su nombre. Para siempre, Efecto cortina #1, Laura, Miniaturas, La vida elige a quien la ama (dedicada al cineasta italiano Ettore Scola) y Waiting for Mora son composiciones más “pianísticas”, aunque en diálogo frecuente con el contrabajo en función melódica, mientras que temas como Sheldon’s Face o Turkish Lentils Blues parecen más pensados en función del trío, por supuesto siempre con el piano como protagonista central. En particular en el caso de Iaies, que aun en sus versiones de clásicos del género o en composiciones de otros géneros tratadas como standards, funciona al mismo tiempo como intérprete, arreglador y/o compositor.

En el disco con Rodrigo Agudelo, en cambio, hay una conversación permanente entre ambos instrumentistas, al estilo de otras sociedades similares de piano y guitarra, como la de Bill Evans y Jim Hall o, más cerca en el tiempo, la de Fred Hersch y Julian Lage, respectivamente. Y tiene algunos de sus mejores momentos en temas como Agudelo in the Mood for Love, Missing Strayhorn (dedicado al pianista, compositor, arreglador y letrista Billy Strayhorn, socio del gran Duke Ellington), Colegiales when it rains o Como si te estuviese viendo.

                                                                                                                                  Oscar Finkelstein