Sociedad pantalla

Abril 2018

Entretenimientos

Uno de los libros destacados de este mes es Sociedad pantalla de Esteban Ierardo publicado por Ediciones Continente

Muchas novelas, películas o series de ciencia ficción tienen como objetivo problematizar algunos aspectos de la vida de la sociedad del presente presentándolos agudizados o amplificados en el futuro. Tal es el caso de Black Mirror, la serie creada por Charles Brooker, que trabaja sobre algunos procesos tecnosociales que ya se despuntan y producen en la actualidad pero proyectados en una visión radicalizada y peligrosa para el ser humano en un porvenir cercano. Los capítulos de estas ficciones son unitarios (historias que comienzan y terminan en cada uno de ellos) y van ya por la cuarta temporada. Comenzaron a emitirse en Chanel 4 de la televisión inglesa en 2011 y actualmente son vistos por la mayoría del público por Netflix. Puede ser considerada una ficción distópica porque, como lo afirma Esteban Ierardo, autor del libro que se comenta en esta columna, “imagina un mañana con tintes cada vez más oscuros”, un futuro donde se extremarán las desigualdades sociales, el control autoritario de las sociedades y se impondrá un automatismo robótico que hará perder el empleo a los hombres y los convertirá en siervos de los androides, todos asuntos dignos de ser sometidos a una reflexión o debate en tanto son fundamentales para la permanencia de ciertos valores irremplazables de la condición humana.

“La dependencia de los dispositivos portátiles (smartphones, tablets, conectividad permanente) es un hecho –afirma también Ierardo-. Entretenimiento televisivo, redes sociales, navegación en Internet, se ofrecen como una inyección de adrenalina cibernética full time, nos acompaña como una medusa que nos encandila y nos priva de nuestro derecho a la soledad y el sueño. Black Mirror nos remite a esa vida dentro de las pantallas, proceso que interactúa con los conflictos políticos y económicos de un capitalismo ahora planetario y relacionado, también, con la llamada Cuarta Revolución Industrial, o Industria 4.0.” O sea: la ciberindustria del futuro o la fábrica y sus procesos de producción bajo los efectos de la revolución digital. De todos modos, Ierardo, que es escritor y filósofo licenciado en la Universidad de Buenos Aires, no dedica su ensayo a una investigación del lenguaje formal o la semiología de Black Mirror, sino que utiliza los capítulos de la serie como excusa para pensar en la trama tecnocultural de estos días. O, dicho de otro modo, se apodera de ese producto televisivo para usarlo como eficaz catalizador de una reflexión inquisitiva y cuestionadora sobre distintos fenómenos de una sociedad digitalizada que, como afirma el teórico estadounidense Langdon Winner, parecería estar arrastrando a algunos ciudadanos a una etapa de “sonambulismo tecnológico.”

Para cumplir con este objetivo Ierardo aborda solo los capítulos de las tres primeras temporadas. Al salir este libro, ya estaba en Netflix una cuarta temporada, de la que el autor, obviamente, no podía dar cuenta. Y antes de estos abordajes, en los que detecta y ordena los temas de la serie que le sirven de reflexión de cara a la cultura global del siglo XXI, hay un primer capítulo del texto dedicado a la serie de culto La dimensión desconocida, de Rob Serling, principal antecedente de Black Mirror, que su creador, Charles Brooker, reconoce como una de sus fuentes inspiradoras. Y también un capítulo final o epílogo en el que el autor de este trabajo toma distancia de una visión idealizadora o fanática respecto a la ficción del espejo negro (que eso es lo que quiere decir en rigor “black mirror”), sino que observa con mirada crítica sus límites como ficción dentro de una cultura de entretenimiento, sin por eso dejar de subrayar los méritos de su construcción narrativa. Y luego, y a partir de ella, el libro juega a vislumbrar los peligros de la erosión de lo “real” dentro de la sociedad pantalla. En ese aspecto, en ese capítulo, Ierardo afirma: “La búsqueda de un punto de vista equilibrado entre el demonismo o el optimismo tecnológico es parte de una posible sabiduría para enfrentar lo que vendrá.” Por lo que hace a la búsqueda de esa sabiduría, este texto es de imprescindible lectura y muy recomendable por la siempre lúcida y atractiva claridad de su exposición.