Entrevista a Pedro Brieger

Enero 2016

Entrevistas

En una entrevista realizada a comienzos de enero, Revista Cabal conversó con el periodista Pedro Brieger, un conocedor y analista agudo de la situación política y social de España, para que nos explicara qué sucede en ese país, donde el cerrojo bipartidista parece haber entrado en crisis. 

España vive una situación inédita. Después de muchos años de dominio del bipartidismo, donde los dos partidos dominantes (el Partido Socialista Obrero y el Partido Popular) se alternaban regularmente en el gobierno, las elecciones del 20 de diciembre pasado han dividido al electorado en cuatro partes, donde el Partido Popular sigue siendo mayoría pero sin una cantidad suficiente de diputados (se necesitan más de 176) para poder formar gobierno. Y hasta principios de enero 2016, Mariano Rajoy no lograba acuerdos con otras fuerzas para lograrlo. Si el día 13 de enero no se ha logrado ese objetivo, la reunión de las Cortes españolas podría convocar de nuevo a elecciones para tratar de destrabar ese obstáculo. Visitante regular de la península –su primer viaje a ella fue en 1981, pero de hecho ha estado en su suelo como periodista en temas internacionales luego de los principales acontecimientos de los últimos años-, Pedro Brieger es un conocedor profundo de las realidades de ese país y escribió recientemente un libro llamado La encrucijada española, donde a través de diversas entrevistas a notables personalidades de su vida política ofrece un exhaustivo fresco de lo que ocurre allí en estos días. Más allá de lo que resulte de las negociaciones para formar gobierno o de unas eventuales próximas elecciones, lo cierto es que España vive una situación totalmente distinta a la de las últimas décadas. De ello nos habla Brieger.

      ¿El panorama parece incierto en España, más allá de lo que resulte de las negociaciones en estos días?
Yo lo veo así. Es muy difícil saber que pasará. Hay que tomar en cuenta que, desde la muerte de Francisco Franco, las dos grandes formaciones políticas en el país: la de izquierda (el Partido Socialista) y la de derecha (su nombre fue cambiando, pero la última ha sido el Partido Popular) lograban formar gobierno con cierta comodidad, es decir contar con una mayoría absoluta, que es con más de 176 diputados. Pero, ahora, con las elecciones generales del 20 de diciembre, ese panorama cambió. En el último gobierno, el Partido Popular había logrado 186 diputados y en esta reciente elección cayó a 124. Perdió casi cuatro millones de votos, obviamente producto de la crisis. No es que la gente se ha alejado del Partido Popular porque no le gusta Mariano Rajoy. Esto es producto principal de la crisis: los altos niveles de desocupación, la falta de perspectiva, el cierre de muchas fuentes de trabajo, la aparición de ciudades fantasmas, la burbuja financiera, el fenómeno de la corrupción en el entorno de Mariano Rajoy y la cúpula de su organización. Ese es un combo que permite comprender porque el Partido Popular pierde tantos votos. Y la emergencia de dos partidos nuevos, que realmente han sacudido la política española.

Uno de ellos es Podemos, ¿no?
Efectivamente. Podemos, que tiene apenas dos años de vida, es lo que en mi opinión ha cambiado la política española en los años recientes. Este partido es la consecuencia directa de la protesta española del 15 de mayo de 2011 (el 15 M), en la que miles y miles de personas salieron a protestar contra las políticas de ajuste. Hay que recordar que por entonces estaba todavía el Partido Socialista. Creo que lo que caracteriza a España hoy es que se ha convertido en un país de sorpresas. Y fíjate que nadie previó que miles y miles de personas salieran a la calle el 15 M. Este hecho, que comento en mi libro La encrucijada española, me llevó a hacerle una misma pregunta sobre ese tema a todos los entrevistados. Nadie previó las gigantescas manifestaciones en Cataluña pidiendo la independencia o un referendo que diera a los catalanes la posibilidad de decidir. Nadie previó la aparición de Podemos en mayo de 2014, que le permitió lograr cinco eurodiputados y transformarse en la tercera fuerza en Madrid y cuarta en España. Nadie previó el triunfo de Manuela Carmena a la alcaidía de Madrid y de Ada Colau como alcaldesa de Barcelona. Estamos ante fenómenos novedosos.

¿Y nadie anticipó que las recientes elecciones serían tan peleadas?
Sí, en este caso se vaticinó que serían unas elecciones muy reñidas. Eso se veía. Fue inflado en las encuestas el porcentaje de lo que obtendría Ciudadanos, para restarle votos a Podemos, pero se sabía que los votos se dividirían entre los cuatro partidos principales. Ciudadanos es un partido de centro derecha surgido en los últimos años, formado por gente joven y dinámica. Su principal líder no tiene ni siquiera cuarenta años y compite en esa franja juvenil con Podemos. Pero, sin duda, es Podemos el gran fenómeno político de los últimos tiempos en España.


Logró eso a pesar de que la marcha de los sucesos en Grecia le jugó en contra.
Es verdad- La respuesta de Alexis Tsipras a la situación que planteaba su país los debilitó. Creo que el líder griego apostaba a un cambio en Europa antes de que él terminara de negociar. No se dio y quedó muy solo negociando. Y también es cierto que Podemos esperaba que Tsipras resistiera más. Fue un golpe muy fuerte. También lo fue la postura respecto al tema de Cataluña. Podemos tuvo frente a ese tema, que produjo una fuerte polarización, una postura ambivalente, en el medio. Y  eso les produjo pérdidas. Se recuperó a pesar de que el desarrollo de los sucesos en Grecia, en los que Podemos tenía confianza que servirían como ejemplo, marcharon en un sentido contrario al que ellos pensaron. El retroceso de Tsipras, el líder griego, le hizo pensar a muchos españoles que las propuestas de Podemos, muy vinculadas al principio a las de este dirigente, tampoco resultarían en España. Y a pesar de todo eso lograron mantenerse. Pienso que el gran mérito de Podemos es haber interpretado mejor que nadie los cambios en la sociedad española desde el surgimiento de las movilizaciones masivas en mayo de 2011. Esto no le ha alcanzado todavía para gobernar, porque el piso que aún tiene el Partido Popular es fuerte. En estas últimas elecciones obtuvo un 28 por ciento. Esto demuestra que hay una derecha conservadora muy poderosa en España.

¿Cómo fue la elección de Izquierda Unida?
Hizo una elección muy baja, en alianza con otras corrientes. Y eso a pesar de que tienen una figura de recambio muy interesante, que es Alberto Garzón, pero que también ha tenido que batallar contra la vieja guardia que no impulsaba su candidatura. Ha sido un diputado por Málaga con mucha presencia pública, el diputado más joven de las Cortes españolas, y un muchacho con mucha formación económica.

Para la izquierda es vital leer bien esos cambios si quiere crecer.
Sí, los sectores de izquierda tienen que ver cómo lograr el apoyo de bases sociales que han respaldado a los partidos de derecha durante tanto tiempo, cómo se le entran a esas capas. En el caso de España hay que ver que la derecha se alimentó de cuarenta años de franquismo. Y este factor tiene un impacto. Si bien en las nuevas generaciones no lo tienen, la sociedad se compone de múltiples expresiones, tanto los jóvenes como los de mediana edad y los adultos. Y todos votan. La gente mayor suele ser más conservadora en todo el mundo. No es tan fácil para formaciones jóvenes entrarles a personas con costumbres muy tradicionales. No es fácil para gente mayor que vota al Partido Popular soportar a alguien con una colita como Pablo Iglesias. Son viejas concepciones, estructuras, creencias difíciles de cambiar en las personas adultas que suelen, además, tener una formación muy católica. Entonces, estos cambios generacionales no se realizan de la noche a la mañana.

Por otro lado, las sociedades van y vienen, oscilan a veces con mucha facilidad en sus posiciones, incluso yendo hacia partidos que no son los que les convienen.
Mucho más cuando hay mecanismos democráticos. Cada vez se valora más por más imperfectas que sean.

España, por otra parte, tiene poca gimnasia en coaliciones.
Por eso digo que estamos frente a una situación inédita. Un interesante artículo del diario El País titulaba días atrás: “Bienvenidos a Italia, donde es necesario gobernar en coalición y los gobiernos caen, a veces sin haber cumplido seis meses”. Bueno, es lo que pasó recientemente en Portugal, donde los conservadores ganaron las elecciones, pero no pudieron formar coalición con otros partidos chicos de la derecha, insistieron en formar gobierno y a los once días cayeron. Y hoy hay un gobierno del partido socialista con partidos de izquierda. Hasta ayer los socialistas españoles se habían negado a formar gobierno con Rajoy, que es lo que quieren los medios de comunicación y la derecha en general y por lo que presionan. Una coalición así llevaría a los socialistas a la pérdida absoluta de su identidad. Podemos y los socialistas solos no pueden formar gobierno porque necesitan la incorporación de otros sectores de la izquierda, entre los que está la izquierda catalana, con la que los socialistas no están de acuerdo. Hasta hoy la situación parecía estar en un callejón sin salida. Veremos qué pasa.

Hablemos del libro. ¿Con qué elementos básicos trabajaste para evitar que el libro se desactualizara con rapidez, viendo la celeridad con que se dan los hechos en España?
Yo pensé un libro justamente en un escenario de elecciones del 2015. Hice las entrevistas y lo escribí en julio y agosto de ese año pensando siempre que la nueva situación de cuatro partidos marcaba el fin del bipartidismo, o por lo menos por un período, ya que tal vez no se lo pueda sepultar totalmente y pueda perdurar. Entonces tenía que ir a cuestiones más estructurales, por ejemplo tratar de comprender cómo había surgido el 15 M (las preguntas fueron en este sentido muy similares a referentes de un arco político muy amplio). Entrevisté a la presidenta del PSOE (Micaela Navarra), al candidato a jefe de gobierno de Izquierda Unida, Alberto Garzón; a una de las figuras más importantes de Podemos (Íñigo Errejón) y a dirigentes de esa agrupación que tiene visiones diferentes. Y también a algunos intelectuales, como Jaime Pastor en Madrid, para tener una visión más histórica de España, y a Antoni Domènech para adentrarme mejor en la cuestión catalana. Y entrevisté al diputado Sabino Cuadra para abordar la cuestión vasca que sigue siendo muy importante. Todo eso para entender la España de hoy y tener un amplio marco político e intelectual que explicara por qué nadie previó el 15 M o tener visiones distintas sobre Podemos, un fenómeno que tampoco se previó. Y tratar de comprender qué pasa en la sociedad española más allá de la perspectiva política. El libro es un trabajo sobre la España de hoy, más allá del resultado final de las elecciones, de que gane el PP, el PSOE o de que no se pudiera formar un gobierno.