AIRBNB: otra manera de buscar alojamiento

Febrero 2017

Turismo

Airbnb es una comunidad online en la que se ofrecen, buscan y gestionan todo tipo de hospedajes particulares y en todo el mundo. En menos de una década logró instalarse en el mercado de viajes vacacionales y de negocios y ya compite con fuerza con la industria hotelera. Cómo funciona. Qué presencia tiene en la Argentina.

Cambio de hábitos, búsqueda de nuevas experiencias y de menores costos y el desarrollo de las redes sociales y el comercio electrónico online permitieron que Airbnb, una empresa fundada en 2008 en la ciudad de San Francisco, Estados Unidos, tuviese un crecimiento exponencial en muy poco tiempo. Hoy está presente en más de 34.000 ciudades de 191 países, con más de 2.000.000 de ofertas de alojamiento de todo tipo y más de 60.000.000 de huéspedes alojados. En la Argentina hay actualmente más de 12.000 anuncios, 8.000 de ellos en la ciudad de Buenos Aires. La idea surgió cuando los jóvenes Brian Chesky y Joe Gebbia, con frecuentes problemas para pagar su alquiler e inspirados en el couchsurfing (una red de intercambio de alojamiento que permite dormir gratis en el couch —sofá— de otra persona), armaron una página web para compartir información y ofertas de viviendas accesibles.

Airbnb

Este sistema de economía colaborativa está basado en el ofrecimiento que cualquier persona previamente registrada puede hacer, desde una habitación compartida en una casa de familia por una noche hasta un castillo medieval donde pasar una temporada como si se tratara de un viaje a un pasado de esplendor (hoy hay más de 1.400 castillos ofrecidos). Entre ambos extremos hay una amplia variedad de habitaciones privadas, departamentos, casas, cabañas y hasta barcos anclados en el Tigre o islas privadas en el Caribe donde alojarse por vacaciones, trabajo u otros motivos.    

Un método de evaluación de los anfitriones, y también de los huéspedes, con el relato de la experiencia vivida, permite disponer de herramientas para seleccionar el alojamiento no solo por su ubicación, comodidades, reglas del lugar o precio. Airbnb, que cobra una comisión por cada reserva al momento de hacerla (el pago del alojamiento también se realiza previamente y online), se encarga de monitorear esas evaluaciones para evitar comentarios apócrifos o inconvenientes, del mismo modo que lo hace con la veracidad de los datos de los nuevos oferentes. Además, el interesado puede contactarse con el anfitrión, siempre a través de la empresa, para tener más información en caso de que lo considere necesario. Así, al momento de llegar al lugar de alojamiento, no es poco lo que se sabe y, si bien las hay, suelen no ser muchas las sorpresas.

Quienes ofrecen sus propiedades obviamente buscan hacer rentable su inversión, como se hace habitualmente cuando se alquila un lugar para alojar turistas. Pero Airbnb sustenta buena parte de su éxito en quienes tienen una o más habitaciones libres en su propia casa (parejas que se separan, hijos que se independizan, fallecimientos, etc.) y buscan obtener un ingreso extra. Al mismo tiempo, en muchos casos se trata también de conocer gente de otros lugares, de otras culturas, o simplemente tener un poco de compañía aquellos que viven solos. Por su parte, el huésped puede obtener información desinteresada y de primera mano sobre qué lugares visitar o dónde comer, e incluso compartir alguna actividad con el anfitrión.

Según un estudio realizado en los Estados Unidos, el 78% de los usuarios de Airbnb no piensa volver a alojarse en un hotel. Y si bien el consumidor del servicio se concentra mayormente en la franja etaria de los 18 a los 44 años, cada vez son más los adultos, adultos mayores y familias que lo utilizan. Estas preferencias despertaron el alerta en la industria hotelera de varias ciudades en distintos países (entre otras, Miami y Nueva York, dos fuertes destinos turísticos), que consideran que se trata de una especie de competencia desleal, toda vez que son mayormente particulares quienes ofrecen sus viviendas y no pagan impuestos por dar ese servicio, aunque sí lo hace Airbnb.

 

Airbnb en la Argentina

Aunque Estados Unidos y Europa siguen siendo el bastión de la organización, el mayor crecimiento porcentual en los últimos tiempos se dio en Latinoamérica. El impulso comenzó con el Mundial de Fútbol 2014 y se consolidó con los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro el año pasado. Brasil es el principal mercado de la región, seguido de México, pero nuestro país creció notablemente desde 2014, con un incremento de más del 50% de alojamientos ofrecidos en menos de dos años. Hoy suman más de 12.000, de los cuales unos 8.000 corresponden a la ciudad de Buenos Aires, seguida de Córdoba y Bariloche. El dato curioso es que en un ranking global de barrios más buscados por los viajeros, elaborado por Airbnb en base a su base de datos, en el puesto 16 aparece Chacarita, el único barrio argentino de una lista en la que hay vecindades de las ciudades de Nueva Orleans, Kuala Lumpur, Melbourne, Osaka, Marsella, Toronto, Miami, México, Seattle, Madrid, Bangkok, Sidney, Seúl, Minneapolis, Dublín y Praga.

La oferta de alojamientos en el país es muy variada. Los hay en todas las provincias y en centenares de ciudades; en áreas urbanas y suburbanas; en regiones rurales, mar, sierra, montaña. Para el catalán Jordi Torres Mallol, gerente general de Airbnb para América latina —quien visitó Buenos Aires y, por supuesto, se hospedó con un anfitrión de la organización—, los argentinos “en una primera etapa suelen alquilar un departamento entero, pero luego entran en confianza con esta modalidad y se animan a las habitaciones privadas con baños compartidos. Tienen un especial cuidado con el tema de la limpieza, y valoran mucho la comunicación al instante que ofrece el dueño de la casa en los días previos al viaje”.

Respecto de la confianza en el sistema “la experiencia de uso de Airbnb cuenta con varias barreras de entrada para los usuarios. No todos están dispuestos en una primera etapa en reservar un hospedaje brindado por alguien que no conoce, pero ahí está el aporte que brinda la plataforma con diversos recursos de seguridad, tales como comprobación de identidades o el uso de fotografías certificadas que reflejan el espacio ofrecido”.

Según Torres Mallol, la Argentina es uno de los mercados más maduros de la organización a nivel regional. “Estamos viendo incluso que actualmente la demanda crece más que la oferta en lo que refiere al mercado argentino”, señaló. Y sobre el alojamiento que se publica, considera que la oferta es muy diversificada, como en el resto de la región. “Tenemos un mix natural de 50% de espacios completos (casas, bungalows, departamentos) y 50% de espacios compartidos (una pieza dentro de la casa de una familia en la mayor parte de los casos). En los destinos urbanos hay una mayor proporción de habitaciones, mientras que en destinos turísticos hay más espacios completos”.

“Desde siempre —dijo el gerente de la organización— recibir personas en la propia casa ha sido una práctica común y agradable para el ser humano, no se trata de un concepto nuevo, lo nuevo es la manera en que usamos la tecnología en Airbnb para facilitar este intercambio. A su vez, el latinoamericano y el argentino puntualmente tienen una cultura de acoger al extranjero, recibirlo y darles un buen trato, por eso este modelo se adecúa muy bien a la forma de ser argentina y latina”.

 

Fotos: Shutterstock