Crítica de teatro: Gasalla Nacional

Enero 2013



Entretenimientos

Gasalla Nacional. Autor: Antonio Gasalla. Elenco: Antonio Gasalla, Laura Sánchez, Sebastián Borras. Dirección: Antonio Gasalla. Diseño de escenografía, vestuario e iluminación: del propio autor. Sonidista: Matías Raúl Uicich. Diseño gráfico: Pablo Bologna. Teatro Nacional. De jueves a domingo a las 20,30 horas.

Después de hacer casi mil funciones con su anterior espectáculo Más respeto que soy tu madre, una de las obras teatrales más taquilleras de los últimos tiempos, Antonio Gasalla terminó en octubre de 2012 las representaciones de ese título para dedicarse a la rehabilitación completa de su rodilla izquierda, aquejada de un problema que en varias ocasiones lo obligó a trabajar infiltrado y que finalmente lo llevó a la cirugía. A comienzos de enero, en parte recuperado de la dolencia, el actor no estaba todavía en condiciones de retomar aquella obra que le exigía mucho esfuerzo y, a la espera de que pueda retomar (o no) la exitosa obra que tiene por personaje a Mirta Bertotti, armó un espectáculo con algunos de sus personajes televisivos más conocidos. En la función de estreno, y luego de una primera entrada, que le sirvió de presentación del espectáculo y donde él mismo en frac conversó con el público y amigos de la farándula, ofreció cuatro de sus personajes más conocidos: Soledad, la empleada pública, la abuela y, antes que ésta, una psicoanalista dientuda, que hizo conocer sobre todo en giras teatrales por Uruguay y el país y de las que algunos de sus fanáticos seguramente estaban al tanto, pero que no ha alcanzado la popularidad de las otras tres criaturas. En ese estreno, el público le pidió que hiciera otros personajes, pero Gasalla contestó que por la duración del trabajo solo podía ofrecer cuatro y que en el curso de las siguientes representaciones iría intercalando otros.
     De modo que no hay nada nuevo en este espectáculo. Solo la devoción a su figura, cosa por lo demás sabida –hay gente que concurre varias veces a verlo actuar en una misma obra, como paso por ejemplo en Más respeto que soy tu madre-, explica que se pueda acudir a esta temporada de Gasalla Nacional y disfrutarlo igual que en otras oportunidades. Pero, bueno, es algo que ocurre con algunos ídolos, la gente no se cansa nunca de ellos y es capaz de adorarlos sin restricciones, incluso cuando repiten una o cien veces la misma fórmula. Hay que reconocer, sin embargo, que las interpretaciones de Gasalla tienen siempre ese extraordinario nivel de histrionismo y de entrega profesional que todos le conocen a este artista, ese nivel que lo ha llevado al lugar que hoy tiene en la escena nacional. Por lo demás, los textos escritos por él mismo no son tampoco de una gran comicidad. El de la presentación es más bien flojo. Pero, claro, en un artista tan dotado como Gasalla esa falencia se puede disimular, y así ocurre en este espectáculo, bajo la calidad de la caracterización de sus mejores personajes, que son tan potentes y carismáticos que se proyectan y enamoran más allá de lo que digan. No obstante, eso no puede hacer olvidar que, por citar un solo ejemplo, la abuela rinde mucho más cuando está delante de otro partener al que puede desconcertar o aún ridiculizar con sus formidables salidas u observaciones. En Gasalla Nacional, el actor es acompañado por otra persona solo en dos sketchs: el de la psicoanalista, donde tiene un buen contrapunto con la excelente actriz uruguaya Laura Sánchez, pero que es de los cuatro personaje presentados el menos impactante, y el de la empleada pública, donde trabaja con Sebastián Borras y saca buen partido a las situaciones. En síntesis, un Gasalla en pleno despliegue de sus virtudes actorales, pero con más de lo mismo.  
A.C.

 

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