Crítica de teatro: La Fiera

Diciembre 2013



Entretenimientos

La fiera. Libro y dirección de Mariano Tenconi Blanco. Con Iride Mocket. Música original en vivo: Sonia Alvarez y Ian Shifres. Escenografía: Oria Puppo. Vestuario: Paola Delgado. Iluminación: Matías Sendón. Coreografía y diseño de movimiento: Carolina Borca. En el Teatro El Extranjero, Valentín Gomez 3378.

Mariano Tenconi Blanco es, a pesar de su juventud, un dramaturgo que viene desde hace ya algunos años sorprendiendo gratamente a quienes siguen con atención la aparición de nuevas figuras en el mundo del teatro. Ha escrito hasta ahora las siguientes obras: Un maestro es como un niño para un policía (2009), Montevideo es mi futuro eterno (2010), Lima Japón Bonsai (2011), Bollywood La Paz (2012), Quiero decir te amo (2010), La fiera (2013) y tenía en escritura Juarez remake, un policial negro sobre los crímenes en la conocida ciudad mexicana.  

  
     Su estilo de escritura es poético, pero enraiza sus historias en temas de honda repercusión social, lo cual le da a su dramaturgia una coloratura muy particular. Es, sin duda, uno de los autores jóvenes más prometedores aparecidos en los últimos tiempos. La fiera es la creación de un unipersonal a partir de un mito tucumano que dice que aquel que baile sobre el cuero de un yaguareté se convertirá en el animal. El único personaje de la obra realiza el ritual y se transforma en una mujer-tigre, que ataca a aquellos hombres que han victimizado a otras mujeres. De ese modo, Tenconi Blanco toma el mito como pretexto para meterse en la dura problemática de la violencia de género y la trata de blancas.

     La puesta, de la que él es también responsable, tiene una suerte de estética de comic y hip-hop, lo que permite darle al relato un ritmo muy entretenido y casi eléctrico. Por otra parte, el autor no trata de copiar con exactitud el lenguaje tucumano, sino que más bien toma algunas expresiones y la musicalidad del habla para trabajar con más libertad y producir efectos más certeros. El trabajo de Iride Mocket como la mujer-tigre es de una calidad fuera de serie. No solo por la flexibilidad en el manejo del cuerpo y las intensas y expresivas tonalidades que saca a su voz, sino incluso por su intervención en pasajes cantados de gran contundencia dramática. Esta actriz ya había actuado con mucho éxito en Los áspides de Cleopatra, como la reina de Egipto, pero este rol la consagra de una manera indubitable.    

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