Crítica de teatro: Patricio Contreras dice Nicanor Parra

Abril 2015



Entretenimientos

Patricio Contreras dice Nicanor Parra. Con Patricio Contreras, Felipe Díaz, Juan Gabriel Miño y Camilo Polotto. Dirección, espacio, luz y musicalización de Alejandro Tantanian. Música original, dirección musical y piano de Diego Penelas. Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Los viernes a las 20 horas.

Hacía falta un homenaje a ese gran creador chileno que es Nicanor Parra, Premio Cervantes del año 2011, pero además uno de los grandes poetas de su país. Tal vez para los latinoamericanos, en ese apellido, se encarnó primero la imagen y el amor por una figura como ha dado pocas la lírica popular del continente: Violeta Parra. Sus temas siguen estremeciendo el corazón del mundo por su gracia y profundidad. Su hermano mayor, la sobrevivió e hizo un camino hacia la notoriedad más lento, pero igualmente certero y merecido. Hoy, es reconocido como uno de los mayores vates de su país, donde abundan y buenos, y de América.

Nicanor Parra comenzó a hacerse conocido realmente a partir de Poemas y antipoemas, de 1954, aunque antes ya había escrito otro libro. Su programa estético surge claramente como el polo opuesto al ideario de la poesía existente en ese momento, a la que considera como una expresión de solemnidad. Esta postura alimentó una supuesta rivalidad de él con Pablo Neruda, que, sin embargo y más allá de sus diferencias, no existía en realidad, si bien a veces por picardía dejaran que esos rumores circularan.

      En un discurso de homenaje al Premio Nobel de Literatura, Parra pone como acápite de su texto unas palabras muy reveladoras: “Hay dos maneras de refutar a Neruda: una es no leyéndolo, la otra es leyéndolo de mala fe. Yo he practicado ambas, pero ninguna me dio resultado.” A continuación comenta su admiración y lo considera un verdadero maestro. Comidillas para los amigos de las polaridades que tanto rinden, lo cierto es que cada uno de ellos hizo de la poesía un espacio propio, extraordinario y digno de recordación.

     Parra en un estilo de ruptura e irreverente, siempre zumbón y con un diestro manejo del lenguaje popular. A veces con cierto matiz egocéntrico en su valoración, como cuando dice que llegó para terminar con la poesía del “tonto solemne”, pero apoyando su presencia en trabajos de real valor, como los Poemas y antipoemas, La cueca larga, Cachureo, Obra gruesa, Ecopoemas u Hojas de parra, que lo han instalado y perpetuado en la memoria y los catálogos de los mejores versificadores de la lengua castellana contemporánea.

     Patricio Contreras hace una selección de algunas de sus mejores poemas y los recita de manera formidable y en algunos casos los canta, como ocurre en Defensa de Violeta Parra, uno de los momentos más exquisitos y conmovedores de la velada. Hay que destacar en el espectáculo la música y la ejecución pianística de Diego Penelas, y la dirección escénica del dramaturgo y director Alejandro Tantanian, que lograr que la invocación de Parra se haga en el espíritu mordaz, alegre y carente de todo almidonamiento formal de toda su poesía. Todo un hallazgo y un reto al espectador para que no se pierda este espectáculo.

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