Entrevista a Juan Gil Navarro

Enero 2017



Entrevistas

Teatro, televisión, cine y proyectos de un actor en constante actividad y crecimiento.

Es un galán distinto Gil Navarro. No es musculoso ni tampoco canchero, hace culto del perfil bajo y a veces hasta puede lucir algo parco. “Es que no quiero formar parte de un pelotón de gente frívola”, se excusó alguna vez. Tiene 43 años y 20 de profesión que como un hilo invisible unen aquel lejano debut en Montaña Rusa, otra vuelta (la tira juvenil en la que compartió elenco con Joaquín Furriel, Julieta Cardinali y Facundo Arana) con un 2016 que lo encontró aclamado por la prensa especializada interpretando a una docena de personajes de Shakespeare. Dicen que se le dan bien los papeles de villano a Gil Navarro, pero él no se priva de nada y parece desplazarse cómodamente entre la comedia y los textos más solemnes, pasando por el género infantil y los dramas actuales.

Durante los últimos meses tuvo dos apariciones en la pantalla grande: una en el film Lo que nunca nos dijimos, ópera prima del chileno-mexicano Sebastián Sánchez Amunátegui con Ana María Pichio; la otra como protagonista de Campaña antiargentina, una comedia bastante extraña y decididamente disparatada que bajo la dirección de Alejandro Parysow -y con guion del propio Parysoy más Carlos Perrotti y Pablo Marchetti- intercala materiales de archivo con escenas de ficción y cameos de Adrián Suar y Andrés Kusnetzoff. La crítica no acompañó ninguno de los dos films, pero como el propio actor señala “no todos pueden ser goles”.

La revancha estuvo sobre las tablas. En Deseo, del español Miguel del Arco y con dirección de Alejandra Ciurlanti, Gil Navarro compuso junto a Julieta Ortega un matrimonio que invita a su casa a una amiga (Moro Anghileri) para presentársela a otro amigo (Alejandro Paker), luego de lo cual termina desencadenándose un trhiller entre trampas eróticas y secretos. Pero posiblemente fue Shakespeare todos y ninguno donde bajo la dirección de Jorge Vitti, Gil Navarro fue capaz como nunca antes de desplegar talento, convocar aplausos y conquistar definitivamente a la crítica de la mano de una ejecución impecable que incluyó escenas de Enrique IV, Macbeth, Romeo y Julieta, Rey Lear, Julio César, Timón de Atenas, Coriolano, La tempestad, Hamlet, Otelo y Ricardo III. El actor (que ya en 2009 había sido el Edmund de Rey Lear dirigido por Rubén Szuchmacher) señaló más de una vez que siempre y cuando estén bien hechos, los clásicos son absolutamente populares. “Quiero que venga a verme la gente que a lo mejor me conoce por la tele y que quizá nunca vio un clásico. Quiero que venga a divertirse, no a tomarse la cucharada de cultura porque es obligatorio hacerlo”, se pronunció antes del estreno.

Su participación también en 2016 en la tira La Leona significó para el actor un gusto que deseaba hace tiempo: el de trabajar junto a Miguel Ángel Solá. Unos años antes esa bomba de éxito que fue Graduados le había dado la posibilidad de ponerse en la piel de Guillermo Almada, un homosexual que le costó asumir en público esa condición. Gil Navarro protagonizó allí y junto a Luis Brandoni –quien hacía de su padre- una de las escenas más recordadas de la serie, en la que le confesaba su condición de gay. “Pibe, acordate siempre que la comedia le baja la guardia a la gente y después podés hablar de otras cosas”, le dijo el actor de Esperando la Carroza durante la grabación.

Su salto a la popularidad llegó con la tira infantil Floricienta, donde Gil Navarro obtuvo su primer protagónico junto a Florencia Bertotti. Pero después de ese éxito masivo no aceptó una segunda temporada y se dedicó a tomar papeles en dramas como Vidas robadas, Caín y Abel, Hombres de Honor y Al límite, entre muchas otras que con más o menos rating y más o menos premios mantuvieron siempre en alto la genuina pasión por actuar. “Es como la película Match Point, de Woody Allen –advierte el actor-. Uno se esfuerza, y después es el azar el que termina decidiendo”.