Rubens Correa y la programación del Cervantes

Enero 2014

Entrevistas

En una charla realizada en su despacho del quinto piso del Teatro Cervantes, el titular de esa entidad y prestigioso director escénico, Rubens Correa, hizo un recorrido por lo que fue la programación realizada en 2013 en esa sala y su proyección a otros espacios del país. El teatrista adelantó también algunos títulos, que se incluirán en la agenda de 2014 y otros proyectos, siempre vinculados a las obras de dramaturgos del país.

    Frente a una cartelera del teatro comercial que ignora prácticamente al autor nacional, como es la de la avenida Corrientes, tan pletórica de “éxitos extranjeros” en estos días, o  la de algún complejo estatal, como el del San Martín, que sólo de tanto en tanto lo  recuerda, el Teatro Nacional Cervantes se ha convertido, con su cada vez más amplia programación y su virtual extensión a todo el territorio nacional, en un auténtico bastión para la dramaturgia de este país. Dicho esto, refiriéndonos especialmente al ámbito de las salas oficiales, porque, como se sabe, en el área del teatro independiente la difusión de los autores argentinos, sobre todo, de los más jóvenes, es un fenómeno sostenido y que año a año se renueva. Para conversar sobre este tema, Revista Cabal se acercó al hermoso edificio de la calle Libertad y Córdoba para hablar con su director, Rubens Correa. Lo que sigue es una síntesis del diálogo allí mantenido con él.


Me gustaría antes que nada que se refiriera a este especial cobijo que el teatro le da al autor nacional.   
Bueno, seguimos en ese sentido la línea que inauguró la gestión del recordado Osvaldo “Chacho” Dragún, que estableció que el Teatro Cervantes debía ser, en lo fundamental, un espacio dedicado a los autores nacionales y, por extensión, latinoamericanos o españoles. Y coherente con esa línea no hacemos teatro universal, sino de lengua castellana o, si se quiere, iberoamericana. Este es un criterio que nos ha parecido siempre primordial, tratándose sobre todo del único teatro nacional. Del mismo modo, tratamos de no tener una estética propia frente a estos autores, sino tratar de reflejar la increíble variedad y riqueza del teatro argentino, que tiene una cantidad formidable de estéticas, de formas de creación y de formas de producción, todo, creo yo, gracias a don Leónidas Barletta con su Teatro del Pueblo y el movimiento de teatro independiente que surge de allí. Pues fue, a partir de él y de su hecho fundacional, que se generó y expandió, a lo largo de las últimas ocho décadas, este fenómeno hoy tan potente que es el teatro en nuestro país.


Es una tradición que viene de allí.
Me parece que todavía es imposible abarcar este fenómeno en su totalidad. En La Nación salió una nota, durante las vacaciones de invierno, donde decía que en un solo fin de semana de ese período, se podían ver en la ciudad de Buenos Aires 975 espectáculos. Habría que ir tres veces por día al teatro, en el caso de que se pudieran usar todos los días de la vida de uno, para cubrir eso. Cosa que es imposible, porque no en todos los días de la semana se dan esos espectáculos.


Y cuando se hace la programación de cada año ¿cuál es la línea de elección que adoptan en el Teatro Cervantes?
En general, siempre montamos un clásico-clásico, hacemos algún autor importante, que a veces ha fallecido pero no es tan antiguo, y luego también un espectáculo vinculado al presente. En algunos casos esos factores temporales suele vincularse, como ocurrió en la puesta de Mateo, donde una obra de Armando Discépolo fue dirigida por Guillermo Cacace, que es un director emergente del teatro independiente de estos días. Ahora, este año, sucederá lo mismo con Sacco y Vanzetti de Mauricio Kartun, que dirigirá Mariano Dosena, un muchacho joven muy talentoso. Esto da la posibilidad a esos directores jóvenes de enfrentarse con un espacio grande como la sala principal del Cervantes, que a veces cuesta dominar, pero que es formidable como experiencia teatral.


Son desafíos nuevos pero necesarios para mucha gente que todavía está en pleno desarrollo de su carrera.
Y sí, porque no es sólo una sala grande, también una platea que tiene espectadores que en algunos casos están a cuarenta metros. Son espectáculos donde al actor se lo tiene que escuchar y ver también, no pueden ser cosas pequeñas.


¿Qué diría sobre la presencia del Teatro Cervantes en todo el país?
A nosotros nos ha importado mucho, y pondría este concepto como un eje importante de nuestra gestión, que siendo el Cervantes el único teatro nacional tenga la obligación de estar en todo el país. No puede ser un teatro más de Buenos Aires siendo el único teatro nacional. Y a eso le hemos dado mucha importancia.


¿Hay también programas de creación de nuevos públicos?
Sí, son los programas que hacemos con las escuelas y que cogestionamos con el Ministerio de Educación. Tenemos espectáculos para los tres niveles: jardín, primaria y secundaria. Son producciones del Teatro Cervantes que hacemos especialmente para las escuelas. Estas escuelas venían al teatro Cervantes desde hace mucho tiempo, pero muchas veces nos decían que no podían resolver, por razones de dinero, el tema del traslado y entonces resolvimos hacer un programa donde el Cervantes llevara el teatro hacia las escuelas pobres, donde hay gente que no puede pagar ni un colectivo. Y entonces, ese programa lo venimos haciendo hace tres años y la Organización de Estados Americanos lo ha considerado una buena práctica y ha recomendado a otros países copiarlo. Y veníamos con más de veinte mil espectadores en los dos últimos años y en 2013 llegamos a treinta y cinco mil. Este año, por primera vez, hemos tenido más público afuera del Cervantes que adentro del propio teatro.


¿Cuántos espectadores llegan al Cervantes por año, aproximadamente?
Son alrededor de cien mil espectadores. Y con todos los planes logramos, como dije, tener más espectadores afuera que adentro: con el Plan Federal y las coproducciones, con las giras, con el Cervantes por los caminos, que es un espectáculo que tenemos para los pequeños pueblos del interior de las provincias, donde en general la gente no vio nunca teatro. Son pueblos de 800, 1000, 2000 o 3000 habitantes. Muchos espectadores se han acercado a los actores para confesarles que era la primera vez que veían teatro y a veces se trasladaban a pueblos vecinos para ver de nuevo el espectáculo.


¿Eso con que elenco lo hacen?
Hemos armado un elenco especial para que se pueda quedar un mes en cada lugar, que no necesite volver a Buenos Aires. Está formado por muy buenos actores, y el espectáculo con el que empezamos y estamos hasta ahora, es el Martín Fierro, la versión que Claudio Gallardou hizo para la Banda de la Risa hace varios años. Ahora, vamos a agregar una segunda obra para que vaya a los lugares donde ya fue Martín Fierro. El título no está decidido pero tiene que ser un espectáculo muy popular.


¿Todas las obras que se hacen en el teatro circulan?
Sí, todas. Por lo menos dos meses salen de gira a las distintas provincias. El de Martín Fierro está concebido especialmente para salir y, en las próximas vacaciones de invierno, vendrá a la sala del Cervantes. Después está el plan de coproducciones, que este año se constituyó con seis de ellas. En general, se concretan con alguna provincia o algún municipio y con actores del lugar donde se representará la obra. Va un director al lugar con su equipo creativo (iluminador, escenógrafo, etc.) y trabaja con elencos locales. Primero eran directores de Buenos Aires, pero ya empezamos a incorporar directores de las provincias. Hasta el momento hemos trabajado con dos: el Colorado Berruti de La Plata, que fue a La Pampa, y este año incorporamos a un muy interesante director santafesino, Edgardo Dib, que hizo en Córdoba Barranca abajo, de Florencio Sánchez. Entre los directores también intentamos que haya artistas consagrados y otros jóvenes, que estén en la etapa de hacerse más conocidos.


¿Y la muestra que se hace a fin de año que grupos la integran? 
Esa muestra se integra con las coproducciones y un conjunto de veinte espectáculos de distintas provincias, que se eligen por un casting de video. Y este año, como novedad para nosotros, uno de los planes federales de coproducción se realizó con la intersindical de Cultura de la CGT y no con un ente oficial. Se montó Las obreras, pieza de María Elena Suardi, que habla de la huelga de trabajadoras textiles de 1904. Nosotros pusimos dos actrices conocidas, Luisa Kuliok y Rita Terranova, y el resto del elenco fue elegido por casting entre los trabajadores de la intersindical. Y hasta el momento estuvo en tres teatros sindicales (la UOCRA, Bancarios y en Caras y Caretas). También UPCN alquiló el teatro Coliseo e hizo una función para 1500 trabajadores jóvenes del gremio. Y ahora seguirá.


¿De los autores más clásicos que irá en 2014?
Se eligió Así es la vida, de Arnaldo Malfatti y Nicolás de las Llanderas y Sacco y Vanzetti de Kartun que no es un clásico, pero casi casi lo es. Y entre los jóvenes estará Carta del ausente, una muy interesante obra de Ariel Barchilón; y El Tao del sexo, de Ignacio Apolo. Y este año haremos también un ciclo de semimontado con 22 o 23 autoras para llamar la atención sobre este fenómeno bastante nuevo del teatro argentino, que es el surgimiento de muchas dramaturgas. No tenemos tantas autoras clásicas-clásicas. La más clásica son Salvadora Medina Onrrubia y Alfonsina Storni, que escribió como tres textos para teatro. Que yo sepa, puede ser que haya otras, los investigadores tendrán al respecto que ayudarnos porque queremos hacer una serie de charlas sobre los orígenes de las autoras, de dónde proceden y qué escribieron. Después, la más clásica que tenemos, que por suerte está con vida, es Griselda Gambaro. Y de ese ciclo de semimontado, pensamos sacar una o dos obras para la programación del año próximo. Es parecido al ciclo de semimontados realizado sobre versiones de las novelas ejemplares de Cervantes, que cumplían 400 años. Y de ahí sacamos dos obras, que se harán completas en la programación, una es la de Román Podolsky y la otra la de Luis Cano.

                                                                                                                        A.C.