Milo Lockett, un artista fuera de los estereotipos

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Milo Lockett es un artista plástico chaqueño, que comenzó su carrera como autodidacta, luego de trabajar varios años en la industria textil. Sus referentes se encuentran en la obra de Jorge de la Vega, Nigro, Macció y Deira. En el año 2006 fue artista revelación en ArteBA y en 2009 fue elegido en la terna como artista del año junto a León Ferrari. Desde el 2000 participa en exposiciones individuales y colectivas en la Argentina y el mundo. Lejos de los estereotipos y cerca de la gente, Milo Lockett es uno de los artistas que más vende. Afortunadamente, aprovecha su talento y su éxito de ventas participando con frecuencia en diferentes proyectos de ayuda social.

¿Cómo comenzó su relación con el dibujo y la pintura?

Siempre me gustó dibujar y tuve la suerte de que me mandaran a los talleres libres de la Escuela de Bellas Artes de Chaco, como tarea alternativa a la tarde, durante toda la escuela primaria. Yo era un chico muy hiperactivo. Esta actividad me dio la certeza de que me gustaba el dibujo y que me gustaría vivir de esta “tarea”. Luego esto no sucedió ya que me dediqué a hacer deporte. Los chicos me cargaban porque me gustaba dibujar, entonces dejé de hacerlo. Retomé a los 21 años con la idea de pintar. Después todo se precipitó con la crisis del país del año 2001. En ese momento yo tenía una empresa textil y me fundí, como le pasó a gran parte de los argentinos. Debido a lo que me pasó, decidí retomar la pintura, y sin querer empecé una carrera. No fue algo planeado.

¿Podría definirse como artista?


Yo siempre hice lo que quise, nunca fui un chico ordenado, nunca respeté ninguna estructura. No sé si esto es un valor o no pero por lo menos me dio la posibilidad de conseguir un lenguaje distinto.
Yo creo que estoy entre lo que sería el “Art Brut” y el “Arte Primario”. Por momentos mi obra se vuelve un poco gráfica y luego un poco pictórica…pero no me importa mucho eso, no estoy preocupado por estar dentro de un lugar o por pertenecer.  Siempre estoy preocupado por si me gusta lo que estoy haciendo. En la prueba y error está el comienzo del aprendizaje, que no necesariamente uno tiene que tener una teoría para hacer; muchas veces la teoría sale de la acción, y me parece que nunca me interesó el hecho de si lo que hago está bien, sino que me interesa el proceso, cómo lo hago. Me parece que el espectador tiene una importancia absoluta, porque cuando una persona compra una obra, esa obra lo va a acompañar gran parte de su vida.  Esto me pasa a mí con obras que he comprado y sé que me van a acompañar gran parte de mi vida.  Son elecciones, no es como comprar cualquier otro objeto.


¿Cuál es el espacio que ocupa en su vida la acción solidaria?

Todo lo que sea la acción social con el arte, poder haber conectado la posibilidad de pintar con la acción social, fue para mí muy importante. Tuve la suerte de juntarme con Carlos Alabe quien me ayudó a poder visualizar la creación de otro tipo de obras a partir de una subasta, y junto con Polo y con Carlos pudimos comenzar a construir la Casa Garraham, que hoy está en proceso. Para mi ésta es la obra de mi vida en la cual yo participo como padrino. Es más fácil que un artista llame a colaborar para una acción solidaria a que lo haga, por ejemplo, un político.  Es más creíble un artista que un político, y esto me parece muy importante. Uno a veces piensa que como dibuja o pinta, parece que su trabajo no es tan importante, y sin embargo la sociedad a uno lo reconoce y le da un lugar de credibilidad que es muy importante. Me parece que si uno tiene la posibilidad de estar bien en lo emocional y en lo económico, tiene que comprometerse con la sociedad; si queremos tener un mundo mejor tenemos que participar de ese mundo, de esa construcción y no quedarnos únicamente en el discurso.


¿En qué proyectos trabaja actualmente?


En este momento estoy más interesado en masificar la obra, en expandirme, aún más de lo que lo hicimos en los últimos años. Tengo la necesidad de tener una obra que sea accesible y alcanzable. Cuando uno empieza a tener un valor de mercado, hay una parte del público que se empieza a quedar fuera. Yo decidí correrme otra vez de este lugar y decido hacer una obra alcanzable económicamente y que la puedan tener muchas personas; que cualquiera pueda alcanzar ese deseo que genera la obra de arte.

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