Alegría Intensiva, payasos de Hospital

Febrero 2012

Actualidad

Alegría Intensiva es una asociación sin fines de lucro que trabaja día a día para mejorar la experiencia de internación hospitalaria en pediatría, mejorar la percepción que los chicos y sus padres tienen del hospital y, por ende, para mejorar la calidad de la internación. Lo hace a través de la vocación y el admirable trabajo de un grupo de clowns profesionales que se proponen llevar alegría a niños enfermos y hospitalizados, a su entorno, y a los profesionales de la salud, utilizando como lenguaje e instrumento principal el arte clown.

Desde su nacimiento, en junio de 2008, esta agrupación ya divirtió a alrededor de 40.000 niños y 45.000 adultos,  mejorando así, la estadía de miles de pequeños pacientes internados en instituciones pediátricas. Esta asociación civil se creó por iniciativa de dos jóvenes médicos (Andrés Kogan y Mariano Rozenberg) quienes, tras conocer de la ONG brasileña Doutores da Alegría, cayeron en la cuenta de que en los hospitales argentinos un proyecto similar marcaría una gran diferencia en la calidad de internación de los niños enfermos.


Cabal Digital entrevistó a sus integrantes para saber más acerca de la tarea que realizan.

¿Desde cuándo trabajan con los chicos hospitalizados, dónde lo hacen y cuáles son los principales objetivos que los motivan?

Desde el 6 de junio de 2008 Alegría Intensiva desarrolla su programa en el Hospital Nacional de Pediatría SAMIC Prof. Dr. Juan P. Garrahan, uno de los hospitales públicos más importantes de Argentina y especializado en la resolución de los problemas más complejos de la salud infantil. También realiza acciones puntuales en el Hospital de Niños Gutiérrez, en el de Niños Sor María Ludovica de La Plata, en el Posadas y en el Austral.

La internación hospitalaria es un proceso traumático para todo ser humano, pero en el caso de los niños entendemos que es aún más difícil de sobrellevar. Ellos pierden el control de gran parte de sus vidas, su hábitat, sus costumbres, sus hábitos, sus amigos; pierden incluso el control de su propio cuerpo, que muchas veces, por necesidad médica, es utilizado para estudios y procedimientos sin solicitarles permiso alguno. La diferencia entre la internación en pediatría y la de adultos es que los niños, a pesar de tener enfermedades graves o terminales, no pierden sus ganas y necesidad de jugar.

¿Cuáles son los principios, entonces, que los guían y que colaboran con el proceso de cura?

Esencialmente, creemos que la presencia de clowns en hospitales mejora la percepción que los niños y sus padres tienen del hospital, reduce el aspecto traumático de todo proceso de internación, mejora  la calidad de internación de los niños, ayuda a reducir los períodos de internación, y además colabora con el hospital para que sea más atractivo para los niños.

Existe en el mundo una corriente denominada “Humanización Hospitalaria” que persigue la idea de que los pacientes sean abordados desde un enfoque integral, evitando las etiquetas médicas, las divisiones entre "sano y enfermo", el cambio de los nombres y apellidos por los de raras enfermedades u órganos enfermos.  Es en este cambio de enfoque que muchos médicos han abierto sus mentes a nuevas ideas, intentando romper con el status quo, sumando a organizaciones de la sociedad civil que desde el arte proponen otra manera de mirar y de vivir el hospital. La presencia de payasos en hospitales se enmarca en esta corriente y persigue también este objetivo.

Nuestra visión, a mediano y largo plazo, es transformar el paradigma de internación pediátrica en Argentina, generando que todos los hospitales pediátricos o los servicios de pediatría de los hospitales generales del país cuenten con un servicio de payasos de hospital.
 

¿Qué efectos beneficiosos puede tener en los chicos el hecho de estar en contacto con los clowns y de qué forma puede influir el estado de ánimo?

Si bien está demostrado científicamente a nivel mundial que mejorar el estado de ánimo afecta directamente en la eficacia de los tratamientos, nuestro objetivo no es curar sino llevar alegría. Esa es nuestra meta, algo sencillo pero fundamental: dar alegría a los niños internados y sus familiares.

¿Recuerdan alguna anécdota o comentario de algún niño que los haya conmovido o inspirado especialmente?

Recordamos con mucha emoción un día en el que una médica nos frenó en el pasillo del hospital para agradecernos especialmente. La miramos con cara de desconcertados hasta que ella se explicó: después de nuestra intervención una de sus pacientes, una niña que había tenido que permanecer en el hospital durante semanas porque no toleraba el medicamento, empezó a tolerarlo y pudo volver a su casa. Ella no sabía cómo ni por qué, nosotros tampoco, pero nos hizo muy felices escuchar esta historia.

¿Cuál es la rutina de trabajo en hospitales?

En el Garrahan el grupo de clowns realiza primero performances en la salas de espera, donde divierte a varios centenares de niños y adultos que aguardan desde temprano para recibir su turno. Luego se trabaja en una sala de internación (que va rotando cada tres meses aproximadamente), en los pasillos y cama por cama, siempre con explícito consentimiento de los familiares y fundamentalmente de los niños internados. Allí, de acuerdo a la patología y al estado de ánimo de ese niño ese día, nuestros desopilantes clowns “Dra. Marta”, “Dra. Stacatta”, “Dra. Estela Tarde”, “Dra. Carlota” y “Dr. Ritten”, despliegan su actuación de arte clown irrumpiendo y revolucionando el tradicional ambiente hospitalario. Además en los pasillos de la sala se integran a la diversión los profesionales de la salud: médicos, enfermeras y otros empleados del hospital que pasan por allí participan de improvisaciones y hasta se animan a cantar alguna canción.

¿Cuál es la mejor forma de acercarse o interactuar con un chico enfermo?

Lo principal es hacerlo sólo con su aceptación. Los payasos de Alegría Intensiva siempre piden permiso a cada niño (a veces es un permiso más sutil como una mirada, una sonrisa, un gesto) para empezar a jugar y/o entrar en una habitación. Luego el lenguaje del clown conecta al instante con el lenguaje del niño, porque tienen la misma esencia basada en el juego, la emoción y la improvisación puesta en ese “aquí y ahora”. El clown trabaja desde su mirada sensible y abre la escucha para afinar con lo que está sucediendo o requiere cada situación, no es el payaso de circo con una rutina armada sino que entabla un vínculo…juega con lo que el niño le da y hasta dónde él quiere, de manera sutil y efectiva, y de acuerdo a las posibilidades de cada uno. Y así, va transformando verdaderamente esa realidad, al menos por un rato.

Cómo se puede ayudar a Alegría Intensiva

Alegría Intensiva trabaja con clowns profesionales y rentados, no voluntarios. Sin embargo  están empezando a incorporar voluntarios para tareas administrativas, de comunicación y otras acciones de difusión. Quienes estén interesados pueden hacer llegar un CV o una pequeña carta de presentación a info@alegriaintensiva.org.ar

Alegría intensiva busca, además, contactarse con empresas que tengan la sensibilidad de interesarse en un proyecto de estas características.

 

Más información en www.facebook.com/ac.alegriaintensiva
TW: @alegriaintensiva