La amistad después del amor, ¿es posible?

Junio 2014

Actualidad

Una separación suele ir acompañada de dolor, rencor y sufrimiento. En esas condiciones, cualquiera diría que no es posible mantener una relación amistosa con una  ex pareja. Sin embargo, hay muchísimas que sí lo consiguen y, una vez superada la crisis, apuestan a construir un nuevo vínculo. 

Las rupturas amorosas suelen ser, si no traumáticas, por lo menos difíciles. Sin embargo, hay quienes se proponen y logran priorizar el afecto y, una vez superado el duelo, se juegan por la aceptación y el cariño renovado, incluso por la amistad. El principal motivo de este segundo acercamiento (amistoso), suelen ser los hijos: las familias ensambladas se aceptan más que en décadas pasadas y, las nuevas configuraciones familiares favorecen mayor complicidad.
Según un estudio realizado por el Programa de Opinión Pública de la Universidad Abierta Interamericana - sobre una muestra de hombres y mujeres de entre 18 y 70 años-, el 54,3% de las personas considera que es posible mantener una amistad después de la ruptura, el 45,4% logra tener una relación amistosa y el  56% conoce a alguien que es “amigo/a de su ex”.


“Estuvimos casados siete años y nos separamos en muy malos términos a raíz de una infidelidad, pero después de tres años y por nuestra hija hicimos esfuerzos por recomponer el vínculo; hoy nos llevamos muy bien y compartimos festejos familiares con nuestras respectivas parejas”, cuenta Anahí (39), mamá de Anahí y ex esposa de Guillermo, que se volvió a casar y tuvo una segunda hija con su actual pareja. Pablo (43), por su parte, confiesa que “adora” a Laura, con quien estuvo en pareja tres años cuando ambos eran adolescentes.  Ellos se telefonean cada dos o tres meses y se reúnen para fechas importantes, como sus respectivos cumpleaños y a brindar en algún bar, para las fiestas de fin de año.


“¿Cuál es el propósito de ser amiga de un ex? ¿No tenés amigos propios que necesitás seguir ligada a este tipo que te humilló hasta aburrirse? A lo sumo podrán ser amigos cuando el tiempo cure todas las heridas y ya no haya resentimientos mutuos, cuando ambos tengan una pareja estable y feliz y, por sobre todas las cosas, cuando puedan mantener una relación basada en el respeto y la sinceridad, así nadie se confunde ni sale lastimado. Antes, nunca”, escribe Paola Florio, autora del libro “Matemos a los ex” y del blog Capitana del espacio. Sin embargo, hay quienes lo desean y, lo más importante, lo logran.


La amistad entre personas que mantuvieron un vínculo más íntimo no es lo más habitual, pero es posible. El diálogo cordial, la tolerancia y la posibilidad de ver a la ex pareja desde una nueva perspectiva, parecen ser factores fundamentales.
“A menudo es necesario dejar pasar un tiempo, tras la ruptura, primero habrá que sanar el dolor y atravesar cierta etapa de duelo para después generar otro tipo de vínculo y que este resulte genuino para ambas partes”, describe la psicóloga Amalia Álvarez. “Si uno de los dos integrantes de la pareja –o ambos- sienten rencor por el otro, no será fácil reestablecer la armonía. En esos casos, lo ideal es intentar mantener una relación cordial, con respeto y tolerancia, y recién después, en todo caso, buscar otro acercamiento.  Cuando, en cambio, los problemas que motivaron la ruptura fueron graves al punto de hacer imposible una relación cordial, lo ideal es acudir a un terapeuta que actúe como mediador, sobre todo en los casos en que haya hijos, trabajos compartidos o bienes comunes”.
Otro de los factores clave, en los casos en que es posible recomponer el vínculo –o revincularse-, parece residir en la capacidad de renunciar a las expectativas que al no cumplirse hicieron que la pareja cayera.  Oponer a la pena o al enojo por la ruptura el diálogo y la comprensión será esencial para forjar una nueva relación.  Las redes sociales, como Facebbok y Twitter, muchas veces colaboran también para volver a compartir situaciones de la vida cotidiana, mediadas en este caso por la tecnología.


Con el diálogo se recompone también el respeto.  Después, la amistad, si tiene posibilidad de ser, implicará también la capacidad de brindar cariño, comprensión y apoyo desinteresado. Dependerá, en definitiva, de la voluntad de ambos integrantes de la ex pareja, y los factores que definieron esa relación amorosa y la ruptura.
  Si, por ejemplo, durante el noviazgo o matrimonio hubo comunicación y compañerismo, será más factible que la relación se recomponga (siempre con la precaución de no generar falsas expectativas que puedan complicar o enturbiar la relación). “Tras la ruptura, sobre todo, queda apego, un sentimiento asociado a la pertenencia y posesión, y esa puede ser una buena base”, concluye Álvarez.  “Aunque no será suficiente; para que haya amistad, lo más importante es que ambas personas tengan afinidades comunes, más allá del vínculo que se ha tenido en el pasado”.