La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios cumple 25 años

Noviembre 2012

Actualidad

La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios, entidad que representa los intereses de las pymes, nació en 1987 con el impulso de un importante grupo de empresarios comprometidos con la defensa de la industria nacional y el mercado interno. Un cuarto de siglo después, y en el marco de un crecimiento sin precedentes del sector, sigue comprometida con los mismos objetivos. Revista Cabal entrevistó a su presidente, Eduardo Fernández.

El sector de las pequeñas y medianas empresas representa un importantísimo potencial económico y social: nada menos que el 95 % de las unidades productivas del país. Las pymes son, a su vez, las principales generadoras de empleo: absorben el 65 % de la mano de obra ocupada. El objetivo primario de APYME es representar los intereses de los pequeños y medianos empresarios, ya sean industriales, comerciantes, productores agrarios, profesionales, prestadores de servicios o cuentapropistas, de cualquier rama o actividad.
Nacida en 1987, con el impulso de un importante grupo de empresarios comprometidos con la defensa de la industria nacional y el mercado interno, APYME ha ido creciendo y desarrollando una intensa labor. Ha logrado obtener eco a nivel nacional e internacional; la posición de APYME gravita en los ámbitos de discusión y es fuente de consulta a la hora de definir políticas públicas.
Su esquema de organización horizontal abarca todo el país a través de su red de delegaciones, con presencia activa en las principales ciudades del Interior. Además, la entidad mantiene estrecha relación con organizaciones afines empresariales y sociales que bregan por el crecimiento de la producción y el trabajo, y con institutos y universidades nacionales, mediante convenios de asistencia profesional.
En el plano internacional, es fundadora de ALAMPYME -Asociación Latinoamericana de Micro, Pequeños y Medianos Empresarios- y de OLAMP -Organización Latinoamericana de la Micro y Pequeña Empresa.  Ha organizado congresos internacionales sobre el MERCOSUR, participado en rondas de negocios internacionales como EUROPARTENARIAT en Europa y en varios simposios en Latinoamérica y EEUU.
Revista Cabal entrevistó a su conductor, Eduardo Fernández, a fin de conocer, en el 25° aniversario de APYME, algunas claves de la actual gestión y la evaluación que hace su titular de algunas cuestiones históricas.

El crecimiento de la cantidad de Pymes en la Argentina es uno de los fenómenos más notables de la Economía de los últimos años. En su visión, ¿a qué factores obedece este crecimiento, que no registra antecedentes?
En estos últimos años se han creado más de 190.000 empresas, de las cuales la mayoría son Pymes. Los factores determinantes de este crecimiento residen en un cambio sustancial en la concepción del rol del Estado a partir de una presencia  activa. Las Pymes se vieron estimuladas por el sostenimiento del valor adquisitivo del salario, a partir del funcionamiento de las convenciones colectivas de trabajo y por el lado de los jubilados por una ampliación de los beneficios a más de dos millones de nuevos beneficiarios. La Asignación Universal por Hijo ha constituido un gran impacto redistributivo de justicia social y de aporte al consumo. La protección a la producción nacional e incentivos a la exportación, impulso a la integración regional, complementadas con programas de promoción, fomento y financiación del sector también contribuyeron al afianzamiento del sector. Estos puntos resumen los principales factores que influyen en el sostenimiento y creación de Pymes y empleos.

¿Cuáles fueron, en su visión, las medidas de este gobierno que más beneficiaron al sector?
El rechazo a las imposiciones de los organismos internacionales de crédito y el consecuente desendeudamiento del país han permitido políticas razonables y beneficiosas para las Pymes. La adecuación del valor del dólar y la política cambiaria de flotación administrada, viene procurando competitividad a nuestras empresas. El sostenimiento de las variables macroeconómicas de superávit genuinos ha sido un dato positivo, en lo que hace al manejo de las cuentas públicas y su efecto sobre los distintos actores económicos, pero fundamentalmente para las Pymes. La defensa de la industria nacional a partir de una política arancelaria protectiva y de licencias no automáticas para las importaciones constituye un aliciente a sustituir las mismas y a alentar inversiones. Los incentivos fiscales para los bienes de capital y su financiamiento es otro dato positivo. Otras medidas muy importantes, han sido la creación del Ministerio de Industria y la jerarquización a nivel de secretaría de la subsecretaría Pyme, la implementación y ejecución de una batería de programas para el sector Pyme y un mayor dinamismo de los mismos. Otro dato significativo y de alto valor estratégico es la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y sus programas para acercar a las Pymes la innovación e investigación tecnológica.

¿Y cuáles son, en este marco, los factores económicos que impiden un desarrollo del sector aún mayor?
A pesar de la gran cantidad de medidas positivas expuestas subsisten factores económicos diseñados en los años de predominio de las políticas neoliberales que impiden un mayor desarrollo y también tornan más sensibles a las Pymes a las crisis. Es necesario un sistema financiero que atienda adecuadamente al sector y un sistema tributario que se corresponda con la progresividad necesaria, para impulsar la producción y gravar actividades y sectores que hacen a una manifestación clara de capacidad contributiva.

¿Qué evaluación hace de estos 25 años de APYME y cuáles evalúa fueron sus mayores logros?
Hablar de los 25 años de APYME nos lleva a relacionar su nacimiento y desarrollo territorial, a la lucha sostenida por los empresarios micro, pequeños y medianos vinculados a la banca cooperativa, en defensa de las instituciones de crédito cooperativas; así como el acceso al crédito, a la defensa de sus ahorros y la utilización de los mismos en beneficio de todos los argentinos. Nuestra entidad alzó repetidamente su voz, muchas veces en soledad contra las políticas de destrucción de nuestro aparato productivo, de la entrega del patrimonio nacional, del desmantelamiento de las herramientas y empresas estratégicas del Estado. En todos estos años de activad de la entidad la resistencia ante la desaparición de miles de Pymes y puestos de trabajo fue acompañada entre otras acciones por una ardua tarea de capacitación y apoyo al crecimiento empresario. Lo atestiguan cientos de eventos, seminarios, conferencias, encuentros nacionales, rondas de negocios, misiones comerciales al exterior, participación en ferias y muestras locales y extranjeras, convenios para transparentar las compras estatales, proyectos asociativos y productivos, asesoramiento profesional, convenios con entes públicos y universidades. Además de estas características de resistencia y acción, APYME ha tenido y tiene en su ADN una clara definición del tipo de sociedad que pretende construir junto con demás sectores mayoritarios. No renegamos nunca de la palabra política y es por ello que concebimos nuestras propuestas y programas no a partir de una concepción corporativista sino de una visión de conjunto. Hemos venido sosteniendo permanentemente un programa que apunta al fortalecimiento del mercado interno, el acceso al financiamiento adecuado para el conjunto de las Pymes, la protección de la producción y el trabajo nacionales, políticas fiscales de incentivo a la actividad y las inversiones productivas, un sistema tributario justo y progresivo, la promoción y el acompañamiento de la exportación Pyme, con productos de valor agregado, la participación efectiva de las Pymes en el MERCOSUR y la integración regional, el acceso a la innovación científica y la Investigación, la promoción y defensa del comercio minorista, perjudicado por la instalación de grandes superficies comerciales.
En definitiva, políticas que tornen a nuestras empresas competitivas, pero no en perjuicio de otros sectores (en particular de los trabajadores) sino como parte de la construcción de un país más justo y equitativo.

Usted se manifestó decidido a profundizar, entre otros objetivos, lo logrado en materia de crecimiento, defensa del interés nacional, impulso al mercado interno, apoyo a la producción, el empleo y las Pyme e integración regional. ¿Qué puede decir al respecto?
La dirección de APYME está convencida que la única forma de lograr los objetivos planteados es la defensa y profundización de las actuales políticas. Bregamos por una mayor y mejor identificación del sujeto Pyme, con legislación que tienda a una adecuada segmentación, para hacer mas equitativas las políticas económicas y eficaces la “tarea” de protección y promoción por parte del Estado. Impulsamos la integración regional efectiva, la protección del mercado interno, la producción y empleo que no podrán alcanzarse regresando a las viejas y conocidas recetas. Nuestra trayectoria de dirigentes socialmente responsables, nos llevan a proclamar un “nunca más” a las políticas de ajustes con destrucción de empleos y Pymes, hay dos modelos en pugna y nosotros sólo tenemos futuro en uno de ellos.

APYME impulsa el reemplazo de la legislación financiera impuesta por la última dictadura cívico-militar por "una ley que democratice el crédito". ¿Podría explicar las razones que orientan esta política?
La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) participó del apoyo popular obtenido en todo el país por el Proyecto de Ley de Servicios Financieros para el Desarrollo Económico y Social, presentado en la legislatura por el diputado nacional Carlos Heller, quien preside la Comisión de Finanzas. APYME apoya la iniciativa que propone reemplazar la vigente Ley de Entidades Financieras por una normativa que declare al sistema como “interés público”, de modo que permita la democratización y desconcentración del crédito, el apoyo a la producción y el fomento de las micro, pequeñas y medianas empresas. La legislación actual constituye una rémora inaceptable de la dictadura, que desreguló el mercado financiero con el objetivo de fortalecer el negocio de los bancos y la especulación, dejando en manos del “mercado”, es decir, de los grupos más concentrados, las principales variables del sistema. En este marco ha sido y es una constante la escasa orientación del crédito hacia la actividad productiva, en especial hacia las micro, pequeñas y medianas empresas. Este sector constituye más del 95% de las unidades productivas y representa el 70% del empleo, pero el grueso de las empresas que lo componen se ven impedidas de acceder al sistema o deciden financiarse con capital propio antes que endeudarse a tasas prohibitivas. Por otra parte subsiste una abrumadora concentración del sector financiero. Según cifras estadísticas, más del 80% por ciento de las entidades se concentran en Buenos Aires, Santa Fe, Capital Federal y Córdoba, con lo cual miles de localidades carecen de servicio financiero.