La hora del té

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La bebida nacida en el lejano Oriente está incorporada a  la gastronomía moderna y lidera una tendencia gourmet. En el país, como en el resto del mundo, crece la tendencia que tiene como protagonistas a los tés saborizados, las mezclas y los blends. La Argentina es el país de América latina donde más crece el consumo de esta infusión milenaria.

Dice la leyenda que el emperador chino Shen Nung descubrió el té una tarde en que estaba bebiendo agua a la sombra de un árbol silvestre, que se mecía cadenciosamente con los aires de primavera. Unas hojas cayeron en la olla del emperador, que se animó y bebió la infusión. Inmediatamente se sintió reconfortado y con una especial sensación de bienestar.

El té nació en China hace aproximadamente 5000 años, e inmediatamente fue incorporado en la tradición como un elemento cultural y ceremonial.  A través de los siglos, y las diferentes dinastías chinas, los monjes se encargaron de salvaguardar las tradiciones y costumbres del té, y fueron también ellos quienes lo introdujeron en Japón.

El té negro llegó a América con los primeros exploradores en 1492. Los europeos lo conocieron a través de los portugueses después de que llegaron a la India, en 1497, donde la costumbre del té estaba muy extendida. Para principios del siglo XVII, llegó a Holanda, y poco después a Francia. En Inglaterra, el té negro llega a través de los cafeteros que lo pusieron de moda hacia 1657. Para las décadas de 1720 y 1730, las clases medias y altas europeas ya tenían el hábito de tomar té.

Por estos días, el té es epicentro de una moda sin precedentes: éste es su momento de mayor esplendor. No sólo porque es la segunda bebida más consumida en el mundo después del agua -existen más de tres  mil variedades-, sino también porque su huella se está expandiendo a campos tan variados como son la gastronomía, la coctelería, la perfumería, los productos de belleza y hasta la medicina.

En la Argentina, la moda que se inició con discreción hace casi una década, se expande al punto de ganar cada año más seguidores: nuevas marcas gourmet y diversas instituciones dedicadas a catadores y público apuestan a educar a las nuevas generaciones de bebedores. La Escuela Argentina de Té –con cursos en Rosario y Buenos Aires, y el aval de la American Tea Maters Association - y el Centro de Estudios del Café, son dos de las entidades destinadas a capacitar  consumidores y profesionales. También surgieron marcas locales de té, como Tealosophy, Inti Zen, Chamana, entre otros, que ofrecen variedades propias saborizadas, y combinaciones artesanales.
Se calcula que, en promedio, los argentinos consumen 300 gramos (o 150 tazas) per cápita por año, y que éste es el país de América latina donde más está creciendo el consumo.

Según el Ministerio de Economía de la Nación, Argentina ocupa el noveno lugar entre los diez países productores de té (los otros son China, India, Sri Lanka, Kenia, Turquía, Indonesia, Vietnam y Japón). La provincia de Misiones posee una superficie plantada de más del 95% del total. El tipo comercial más relevante de té misionero es el té negro. En menor escala se comercializa el té verde. Casi la totalidad de la producción provincial se destina a la exportación de té.

Las exportaciones argentinas de té alcanzan 38 destinos, entre ellos: Estados Unidos, Chile, Países Bajos y Reino Unido. En el país hay aproximadamente 35 empresas exportadoras de té. Se estima que el sector tealero de la Argentina comprende unos 8.000 productores. La mayoría de las empresas del sector se encuadran en pequeños y medianos emprendimientos.

Una señal inequívoca de la expansión de la moda del té, y de la actual diversificación de los productos, fue la aparición de un mayor surtido de variedades y blends en las góndolas de los supermercados: para el común de la gente antes el té era uno sólo, ahora parece haber uno para cada momento y estado de ánimo.

Los aromas y sabores de los nuevos tés se volvieron algo definitivamente refinado, incluso muchos famosos han encargado a los especialistas del rubro para que les diseñen sus propios tés. La argentina Inés Berton, una de las narices más reconocidas del mundo, le diseñó un té propio a famosos como la diseñadora Carolina Herrera, la actriz Uma Thurman o los reyes de España.

Berton –dueña de la marca Tealosophy- es una de las sommeliers de té más importantes a nivel mundial. Con una vasta experiencia, catando y formándose en la tradición del té alrededor del mundo, es considerada “una de las once narices de té”, catadora exquisita y alquimista de hebras, que diseña y vende té en Argentina, España, Brasil y Estados Unidos. Entre otros importantes clientes, diseña para hoteles como el Delano de Miami y el Waldorf Astoria de Nueva York.

 

Tendencias el alza

La tradicional World Tea Expo le dedicará la edición 2012 a las tres tendencias que sus organizadores consideran más importantes este año:  el crecimiento del té verde helado, los “matcha lattes” –una bebida a base de leche batida con té- y los refrescos basados en té en polvo. Se multiplican, a su vez, en todo el mundo, los catadores o tea sommeliers.

Otro de los “caballitos de batalla” del té en el mercado es el té helado: durante el 2011 Estados Unidos registró la venta de té más alta de la historia: sólo desde Inglaterra se importaron 140 millones de kilos de hebras, de las cuales un 90 % se consume en té frío. Snapple, que en 1990 calculaba el mercado de ice tea embotellado en 200 millones de dólares, el año pasado llegó a los tres billones de dólares en ventas.
Como si todo esto fuera poco, hay que decir que la moda del té no se reduce sólo a la bebida: cremas, limpiadores faciales, jabones, perfumes, aromaterapia apuestan a sus beneficios cosméticos y medicinales. Existe toda una industria de productos de belleza y salud que incorporan el té como componente estrella debido a su elevado poder antioxidante.

 

Links relacionados:
Inés Berton, Tealosophy: www.tealosophy.com
“+ Té”, sitio web: www.mas-te.com