Sin gluten en el transporte

Febrero 2013

Actualidad

Un viaje de larga distancia es un reto para las personas celíacas.

La celiaquía es la intolerancia permanente al gluten, conjunto de proteínas presentes en el trigo, avena, cebada y centeno (TACC) y productos derivados de estos cuatro cereales. Pueden padecerla tanto niños como adultos y, actualmente, la incidencia es mayor en mujeres que en varones. Según la Asociación Celíaca Argentina, esta intolerancia produce una lesión característica de la mucosa intestinal, provocando una atrofia de las vellosidades del intestino delgado, lo que altera o disminuye la absorción de los nutrientes de los alimentos (proteínas, grasas, hidratos de carbono, sales minerales y vitaminas), fenómeno que produce el cuadro de mala absorción.
Para quien padece la enfermedad celíaca, el tratamiento consiste entonces en ingerir alimentos libres de gluten y, si bien hoy existen numerosas opciones al momento de alimentarse, éstas sólo están presentes en las casas de ingredientes dietéticos, pero no en los bares, restaurantes, hoteles y medios de transporte que ofrecen el servicio de viandas.
En el Congreso Nacional y en legislaturas provinciales se han ido presentando, en los últimos años, proyectos de ley para que los productos alimenticios que se ofrecen en hoteles, restaurantes, confiterías y cafés, como así también aquellos servicios de pasajeros terrestres, aéreos, ferroviarios y fluviales que incluyan un refrigerio dentro del Territorio de la República Argentina, contengan por lo menos un menú libre de gluten.

Menú fijo

«Se ha ido avanzando mucho en políticas destinadas a este sector de la población que estaba invisibilizado. No obstante, falta superar muchas circunstancias que operan como un obstáculo al momento de alimentarse. Una de ellas es el alto costo de los alimentos; hacen falta políticas claras que abarquen toda la vida de estas personas. Poder comer tranquilo en un restaurante y disfrutar de una salida es una de ellas», asegura la diputada nacional Alicia Comelli, autora del proyecto de ley presentado el año pasado en la Cámara Baja.
La iniciativa tenía algunos antecedentes en otros lugares del país. «En Tucumán, por ejemplo, se habían dado iniciativas similares; era una ordenanza que obligaba a los restaurantes a tener menús para celíacos, pero desde el sector se opusieron argumentando que se incrementarían los costos. Recientemente, estuve en Nueva York y observé que los lugares de comida tenían un menú fijo para personas celíacas, es decir, no había variedad, pero, al menos, quien tenía la afección podía comer algo», indica la legisladora.

 

Según señaló la paciente y vicepresidenta de la Asociación Celíaca Argentina, Gladys Altamirano, «la mayoría de los establecimientos argumentan que no cuentan con un espacio suficiente en la cocina para elaborar platos aptos y que le temen a la contaminación cruzada».
De acuerdo con los argumentos del proyecto, «aquella persona que padece de esta enfermedad y decide comer afuera, alojarse en un hotel o viajar, debe ser exhaustivo en sus elecciones, previendo que estos lugares ofrezcan los alimentos permitidos. Además, deben tener en cuenta que muchos de los servicios alimenticios ofrecen menúes “cerrados” que no permiten modificaciones y contienen harinas no aptas para su ingesta. Sin embargo, la problemática mayor se pone de manifiesto en los niños y adolescentes, ya que se encuentran en plena etapa de desarrollo y necesitan disponer de una buena alimentación y el no brindarles alternativas de este tipo provoca que se sientan excluidos».
«Sería muy importante para la comunidad celíaca que se pudiera resolver esta necesidad, ya que por el momento son muy escasas las opciones de poder viajar sin tener que acarrear nuestros alimentos. Generalmente, nos vemos obligados a trasladarnos con alimentos aptos porque las empresas de transporte o el sector hotelero no nos incluyen y muchas veces recorremos largas distancias sin poder consumir nada. Si bien algunas empresas ofrecen adaptar sus refrigerios, corremos riesgos, ya que no poseen la debida información de cuáles son las marcas permitidas y los cuidados en la preparación de los mismos», sostiene la vicepresidenta de la Asociación Celíaca.
Argentina.

Obras sociales y costos

En abril de 2012, el Ministerio de Salud de la Nación determinó que tanto las obras sociales como las empresas de medicina prepaga deberán brindar a cada persona con celiaquía cobertura en concepto de harinas y premezclas libres de gluten por un monto mensual de 215 pesos, importe que deberá actualizarse periódicamente.
De acuerdo con los números que manejan desde la Asociación Celíaca, hoy la diferencia de precios entre un alimento apto para celíacos y otro que no lo es ronda el 80%. «Son alimentos costosos y son muy pocas las obras sociales y prepagas que a la fecha cumplen con la cobertura, ya que todavía algunas provincias no han adherido a la ley Nacional», asegura Altamirano.
«Hoy se desmitificó la enfermedad, no hay ningún grupo etario en el cual no esté presente la afección. Además, muchas más personas saben que un simple análisis y luego una alimentación adecuada pueden terminar con el malestar de años. El hecho de que todos los lugares que ofrecen comida, tales como restaurantes u hoteles, así como también servicios de transporte que implican la provisión de alimentos, otorguen alternativas y las hagan visibles a través del símbolo que identifica a los alimentos llamados “sin Tacc” es un avance que genera conciencia y que le muestra a la sociedad una situación que afecta a miles de argentinos», concluye Comelli.

 

Nota reproducción de Acción Digital, edición Nº 1114. acciondigital.com.ar/15-01-13/pais.html