Voilá! Sabor a París

Abril 2012

Actualidad

En las pizarras, menúes y cartelitos se leen palabras francesas por doquier: madeleine, pain au chocolat, mousse, creppes, croissants, baguettes  y muffins, son algunas de las propuestas a las que más cuesta resistirse. A eso y al aroma a masa recién horneada que hace, de cualquiera de estas confiterías y panaderías, espacios habilitados a la charla y el disfrute. Todas las propuestas tienen, en mayor o menor medida, cierta inspiración francesa reconocible. Los locales se multiplican en barrios porteños como Palermo, Colegiales, Chacarita, Parque Centenario, Recoleta, Villa Ortúzar. Son protagonistas de una moda que no deja de crecer.

Entre los bares y restaurantes, frente a la plaza de Belgrano R, Jolie, se define como un bistró que basa su menú en propuestas elaboradas con alimentos frescos y livianos. Hay mesas en la vereda y obras de artistas locales que suelen decorar un ambiente amplio y bien decorado. Los platos se exhiben en una gran pizarra escrita con tiza, que sirve a la vez como elemento decorativo de inspiración parisina.

“Lo mejor del lugar es la ubicación privilegiada, frente a la plaza, y la elaboración de platos y pastelería, que se hace con elementos naturales, frescos, siempre del día”, subraya Fabián Vendramini, dueño del local a Revista Cabal Digital. “El nombre es de inspiración francesa, pero tomamos elementos de distintas culturas: tenemos cocina mediterránea, tapeos, platos de carnes, pastas, pescados, y la pastelería que se hace en nuestra cocina y también nos ayuda a destacarnos”, detalla Vendramini.

La atención al cliente es cuidadosa y amable, y los cafés vienen acompañados siempre de algún bocadito. Esos elementos han hecho de este, uno de los bares más concurridos del barrio: pasan por allí aproximadamente tres mil personas por mes, lo que no es poco.

En Palermo, Oui Oui, ofrece platos argentinos, y también propuestas de inspiración francesa, entre ellos una tablas de quesos, nueces y frutas para acompañar con vino y panes saborizados.

Las panaderías, no se quedan atrás: basta entrar en ellas, y cerrar por un momento los ojos, para sentirse en París. Y se caracterizan por recuperar tradiciones de elaboración artesanal: el amasado a mano, la no utilización de productos industriales ni químicos, el horneado a la vieja usanza. Además, le suman pastelería a la panificación, y tientan a los clientes con propuestas deliciosas.

L’épi (La espiga), en Villa Ortúzar, recrea con maestría el espíritu francés: desde sus primeros días en Buenos Aires, la idea de abrir su propia panadería guió los pasos de sus dueños, los pasteleros parisinos Bruno Guillot y Olivier Hanocq.

El paso del tiempo hizo el resto, y en el 2007 -antes, a partir del 2005, se habían concentrado en producir y repartir sus panes en algunos de los principales hoteles y restaurantes de Buenos Aires-, el sueño del local propio se hizo realidad. En el pequeño local ubicado sobre la calle Rosetti al 1700, en el barrio de Villa Ortúzar, el horno trabaja casi sin descanso, y la decoración y la exhibición de los panes recrea con eficacia y encanto el espíritu francés. Lépi parece una panadería de otro tiempo, con decenas de propuestas que revelan el auténtico sabor francés.  

No por casualidad, Lépi es una de las panaderías pioneras y emblemáticas de esta tendencia. En este local se graba, además, un programa del canal elgourmet.com, precisamente dedicado a las boulangeries. Sus dueños cuentan con un antiguo horno a leña de seis metros de largo contruido en 1911, situado en una vieja y amplísima cocina, en donde los pasteleros hacen el armado de las piezas a mano.

La panadería de Franck Dauffouis (elegido por la revista “Cuisine & Vins” como “Mejor Panadero y Pastelero de la Argentina 2010”), ofrece, por su parte, exquisiteces como bocados dulces y facturas que tampoco tienen nada que envidiar a las que el paseante podría deleitar en cualquier calle de París: petit gateaux, tarteletas de frutos rojos, madelaines de vainilla y canela, torta Frasier, biscuits, crème brûlée y tortitas  financiers (pequeñas tortas), croissants y brioches. Dauffouis, también francés, aprendió el oficio en Bretaña, de chico. Hace tres décadas que trabaja profesionalmente en el rubro y vive en Buenos Aires desde hace más de 10 años –es proveedor oficial de los hoteles Sheraton y Ceaser Palace. Abrió su panadería a principios de 2009, y siente que ya echó raíces en esta ciudad.

 

Le Blé, ubicado en Colegiales, es otra de las caras de esta tendencia: en un espacio del local, se exhiben en mesadas y estantes de madera todo tipo de panes, facturas y bocados dulces hechos a mano y a la vista de los clientes. Imposible resistir la tentación de probarlos, acompañados por un buen café. Los menús que se ofrecen para el almuerzo, incluyen también sándwiches y tartas elaboradas con masa propia.

La tendencia sigue creciendo, y los porteños parecen estar agradecidos. Nadie debería privarse de darse un paseo por estos lugares, soñando, porqué no, con que disfruta de una merienda o un desayuno a metros de la Tour Eiffel.

 

Contacto:            
Jolie, Conde 2036, Belgrano R
Le Blé, Av. Álvarez Thomas 899. www.leble.com.ar
L’épi, Roseti 1769, Villa Ortúzar (tel.: 4552-6402) www.lepi.com.ar
La panadería de Franck Dauffouis, Ambrosetti 901, Parque Centenario   
Oui Oui, Nicaragua 6068, Palermo.