Zapatos artesanales, industria argentina

Abril 2016

Actualidad

Calzado para todos los gustos, con diseños exclusivos y singulares; una tendencia que crece y es muy bien recibida por el público. Cuatro micro emprendedoras argentinas relatan sus casos y cómo lograron hacer de una necesidad personal o un deseo un negocio lucrativo.

Estética y confort, eso buscan las argentinas a la hora de elegir calzado pero, además, originalidad. Es por eso que en los últimos años los  zapatos artesanales y de diseño son parte de un fenómeno que se extiende en Buenos Aires. En barrios como Palermo y San Telmo, donde el diseño de  pequeñas empresas y micro emprendedores copa las vidrieras de los locales, se multiplican las marcas de diseño independiente que ofrecen calzado con modelos propios, detalles personalizados o tamaños a pedido.

El crecimiento de este rubro es fruto de la convergencia entre los nuevos diseñadores y un marco hasta ahora favorable para el desarrollo de los productos nacionales. Aunque la mayoría del calzado se produce a nivel industrial, la tendencia artesanal gana cada vez más clientela.

En la mayoría de los casos, se trata de pequeños o medianos emprendimientos impulsados por diseñadoras de moda o diseñadoras textiles. Las porteñas –para quienes muchas veces el consumo de calzado es “adictivo”- buscan a su vez modelos originales y hacen del consumo vía Internet una costumbre cada vez más extendida. El resultado: un mercado que crece y se diversifica.

Revista Cabal conversó con cuatro exponentes del género que cuentan cómo nacieron sus marcas, en qué productos se especializan y cuáles son sus modalidades de publicidad para llegar al público masivo. Los testimonios grafican “desde adentro” las claves del negocio y aportan un panorama realista de lo que es la industria nacional del calzado de diseño.

Celeste DeFelice cuenta a que Pituca Calzados “surgió de la combinación de la experiencia de trabajar para una fábrica de calzado artesanal -en la cual conocí el oficio- y los conocimientos adquiridos como diseñadora textil. Lo nuestro es fabricación con diversidad de materiales cuidadosamente seleccionados, como variedad de cueros y diversos textiles con estampas propias.”

Cada marca intenta diferenciarse del resto y ofrecer productos que representen un concepto determinado. En Pituca, por ejemplo, aseguran que los modelos que producen se caracterizan por su originalidad y quedan fuera de los dictados de la moda. “Hacemos diversas tipologías de calzado de dama, bajo (chatitas, zapatillas), taco medio, alto y plataformas con cueros y textiles con estampas propias, ese es nuestro sello distintivo”, definen. Las ventas se realizan online a través de la Fan page de Facebook y de la página web. Internet es para la mayoría de las firmas la principal vía de difusión de sus productos- y en showrooms con otras marcas y coordinando reuniones en su taller.

Por su parte Marcia Quiróz, fundadora de Zapatos Mulí, cuenta cómo surgió su emprendimiento: “Tenía que volcar todos los conocimientos adquiridos en la universidad, porque soy diseñadora industrial, y combinarlos con la experiencia en el diseño de productos proveniente de años de trabajo en relación de dependencia.  Tuve la necesidad de arrancar un proyecto propio, que conjugara la pasión por el diseño objetual con la moda, y encontré en los zapatos un objeto de deseo, porque están cargados de simbolismos, y representan tendencias de moda, además de que deben ser funcionales a nuestra vida y estilo. Mi primer paso fue abrir una Fan page en Facebook para dar a conocer mis dos primeros modelos, y desde entonces no paré; en este corto tiempo estoy muy satisfecha con el camino recorrido. En mi segundo año obtuve el Sello de Buen Diseño otorgado por el Ministerio de la Industria Nacional por uno de mis modelos, justamente uno en el que había plasmado todo lo que quería contar con mi marca.”

Las diseñadoras tienen puntos de contacto y otros en los que divergen, de acuerdo a la clientela a la que apuntan –mujeres más jóvenes o mayores, urbanas, ‘casuales’ o profesionales-. Entre las consultadas, todas subrayan que persiguen la funcionalidad, la nobleza de los materiales y la calidad, además de la atracción del diseño.

Mulí, por ejemplo, apunta a satisfacer a mujeres cosmopolitas, profesionales e independientes que necesitan soluciones para enfrentar jornadas con actividades de lo más diversas. “No enmarco mi trabajo en el concepto de moda rápida. Los zapatos si son de buena calidad tienen una vida útil enorme. Es por ello que vi la necesidad de darle una vuelta de tuerca a los diseños”, explica su dueña. La venta se concreta a través de su página web, y hace envíos gratis a todo el país. Junto a otras diseñadoras independientes comparten un showroom en Palermo.

Cezí, otra de las marcas con mayor presencia en este rubro, parte del lema de que no fabrican zapatos, sino “objetos de deseo”. Cecilia Pardo cuenta cómo nació su empresa: “Fue el resultado de una búsqueda interna, realmente muy personal. Siempre me gustó la moda y desde siempre supe que un buen calzado marcaba la diferencia. Comencé el curso de “Confección de calzado” y casi inmediatamente supe que había encontrado ese ‘algo’ que tanto buscaba. Yo trabajaba en relación de dependencia, en un lugar donde ya no quería estar. Un fin de año decidí tomar aire y patear el tablero con todo. Así es como decidí arrancar con mi propia línea de calzados para mujer.”
En cuanto al tipo de calzado que producen, Cecilia describe: “Nuestro objetivo es diseñar un zapato que fusione muy buena calidad, súper comodidad y diseño exclusivo. A través de texturas y colores, marcamos un estilo donde se mezcla lo clásico con lo canchero, y lo rockero con lo chic. Todos los zapatos están fabricados con cuero 100% vacuno y de cabra, y la confección de cada zapato es totalmente artesanal, eso es lo que buscan las clientas”, confirma.
Lo esencial para Cecilia Pardo, a su vez, es el intercambio con las clientas, eso es lo que, en su visión, distingue el negocio. “Sólo a través de ellas es posible conocer sus necesidades y deseos para transformarlos en realidad. Los modelos tienen que ser versátiles: la clienta quiere estar divina durante todo el día, súper cómoda y luego, esos mismo zapatos, adaptarlos para pasar una noche bomba.” Cezí también posee tienda online y showroom porteño, y vende al por mayor al resto del país.

Desnuda Design es a su vez una creación de la diseñadora Yesica Chanampa. Su caso también refleja el deseo original de tener un emprendimiento propio que se concretó cuando pudo asumir ese deseo y lanzarse a la producción artesanal.
“Siempre fui una apasionada por los zapatos”, dice entusiasmada. “Empecé a estudiar Diseño de Calzado además de mi carrera de Administración y, lo que era un hobbie, se convirtió en un gran sueño. Me vi imaginando mi primera colección… ¡hasta soñé con mi local! Los sueños nacen como ideas que al repetirlas se impregnan, como un amor, en cada parte de tu ser: en tus pensamientos, en tu vida, por más que los quieras evitar, ahí están. Estuve meses haciendo las cosas en paralelo, hasta que decidí salir del confort para arriesgarlo todo. Solo faltaba encontrar un nombre. Imaginé el tipo de mujer para la cual diseño, aquella que me inspira y me identifica: una mujer apasionada por los zapatos, audaz, que disfruta de verse sexy, diferente y que ama dejar huellas en cada paso. Una mujer que jamás se sentirá ‘desnuda’ si lleva sus zapatos. Fue como si ellos me dijesen como querían llamarse. Desnuda es hoy una marca que define a quien lo lleva puesto.” Los zapatos son completamente artesanales, y se hacen a pedido y a medida.
Desnuda cuenta actualmente con un showroom en Martínez y hace envíos al interior del país y al exterior.

Cada marca exhibe un estilo, cada diseñadora tiene una historia. El denominador común que las hermana es la vocación por el diseño y la convicción en que cada vez más mujeres optan por los productos de calidad, pensados especialmente para sus necesidades y que ofrezcan además el plus de la estética; vanguardista, distintiva y funcional.