Libros recomendados: El perro. Horacio Verbitsky, un animal político, de Hernán López Echagüe

Mayo 2015



Entretenimientos

Difícilmente alguien que haya seguido la prensa política en las últimas décadas de la Argentina desconoce quién es Horacio Verbitsky, uno de los periodistas argentinos más brillantes del último medio siglo. Más allá de esa verdad, que muy pocos niegan, le tengan o no simpatía, un trabajo sobre la figura de Verbitsky se planteaba como una asignatura pendiente en el periodismo de este país y un objetivo sabroso para cualquier investigador que se sintiera en condiciones de asumirlo como desafío. El primer paso hacia este libro, según cuenta Hernán López Echagüe, periodista autor de también varios otros libros, entre ellos el muy conocido El otro (una biografía sobre Eduardo Duhualde que le costó más de una amenaza y dificultades en el país), nació de una sugerencia que le hizo Rogelio García Lupo, que finalmente lo convenció. De ese modo, López Echagüe se sumergió en el mundo de Verbitsky tratando de develar los rasgos más relevantes de su trayectoria como periodista y militante político. El libro prescinde, por un acuerdo con el biografiado, de referencias a temas familiares o íntimos, pero se introduce con valentía en una cantidad de tópicos que por momentos se convierten en material inflamable. La primera parte del tomo es una consulta a diversas personalidades que conocen o han trabajado con Verbitsky a fin de que expresen lo que piensan de él. Las opiniones son variadas y algunas hasta disparatadas, pero reveladoras de las pasiones, a favor y en contra, que suscita la figura de este profesional. Luego el libro hace una exhaustiva recorrida por los diversos lugares donde trabajó Verbitsky y recoge distintas anécdotas y puntos de vista que, en todos los casos, son sometidas al conocimiento del entrevistado para que dé su propia versión de ellas. En ese aspecto el libro cumple cabalmente su cometido e relevar la rica historia que hay detrás del personaje investigado y descrito. Y es poco probable que quien lo aborde no se enriquezca con la profusa información que navega por sus páginas, además de entretenerse con su amena prosa.