La Nariz de Bárbara y el candor del Padre Brown

Tecnología

Cuando queremos ocultar algo solemos guardarlo en el más recóndito de los escondites. El problema es que en nuestra vida online no somos los únicos proveedores de información acerca de nosotros mismos. Día a día miles de personalidades, profesionales y organizaciones sufren el ataque online de mensajes destinados a desprestigiarlos. Qué hacer ante un cyberataque a tu reputación online.

Por Mariano Feuer

Chesterton, uno de los autores preferidos de Borges es uno de los primeros autores del género policial. Elige como personaje detectivezco a un simpático y humilde cura llamado Brown. En uno de sus mejores relatos acuña una frase que ha recorrido el mundo: “no hay mejor lugar para esconder una hoja de árbol que entre la hojarasca del otoño, ni mejor lugar para un grano de arena que la misma playa”.
Por su lado, Bárbara Streissand, dueña de una nariz imposible de esconder, se convirtió en paradigma de cómo hay que evitar manejar las informaciones que uno desea ocultar de la agenda pública. En el 2003 se dio un enfrentamiento entre la actriz y el fotógrafo Kenneth Adelman que hizo que se termine definiendo este tipo de sucesos como “Efecto Streisand”.


Bárbara denunció al fotógrafo y la página de fotografías pictopia.com por 50.000.000 dólares, exigiendo que se retirase una foto aérea de su casa de una publicidad que contenía imágenes de la costa de California, alegando su derecho a la privacidad ya que –argumentó- solía tomar sol desnuda en su casa y no quería que se viera en Internet.
La foto, que hasta el momento había tenido escasa repercusión (formaba parte de un ensamble de 1200 fotos donde no se aclaraban quienes eran los dueños ni ningún otro tipo de información), empezó a circular por foros, blogs y mails. Pronto, mientras el caso se hacía cada vez más público y los medios lo difundían, la imagen llegó a más de 35 millones de personas. La pobre Barbra, al querer ocultar una información, terminó haciéndola visible ante toda la opinión pública norteamericana.


¿Qué fue lo que paso? Al igual que el grano de arena de Chesterton, la foto se encontraba protegida por el anonimato que da la cercanía con lo similar. Al hacerla única perdió todo tipo de protección.
La difamación digital, en época de redes sociales y blogs que se activan en segundos, se ha convertido en uno de los principales problemas a enfrentar. En solo 2 minutos se puede manchar la reputación de alguien de manera efectiva. Semanalmente recibo consultas de médicos preocupados porque en un foro pusieron que “son unos chantas” o de empresas que desean hacer desaparecer fotos adulteradas de productos defectuosos.


Gracias a la enorme capacidad de búsqueda de Google, en solo horas cualquier difamación puede llegar a los primeros lugares del buscador y perjudicar social y económicamente.
Cuando llegan a nosotros, generalmente han pasado ya por varias instancias, entre ellas la judicial, con pésimos resultados ya que lo mismo que le pasó a la actriz y cantante es lo que le pasa a cada perjudicado por una difamación online que elige el camino legal para resolver la afrenta.
¿Recuerdan los casos de modelos que hicieron cartas documentos y juicios para remover sus nombres de páginas de acompañantes? ¿Recuerdan que “ganaron”? Jueguen un rato conmigo y revisen hoy en día que pasa si las buscamos en Google: No aparecen 23 resultados como en el momento previo al juicio aparecían. ¡Aparecen 121.372!


El único que gana en una situación como estas es el abogado, el cliente aun ganando y logrando una medida que se de baja una búsqueda (tarea nada fácil pues se interponen legislaciones de diversos países), lo único que consigue es generar un círculo vicioso en donde se da a publicitar el caso, la gente entra a buscarlo por curiosidad y los spammers al saber que la búsqueda se incrementa generan más contenido al respecto. Se calcula que por cada mención pública de aquello que queremos ocultar, el contenido se multiplica por 70.
¿Cuál es la solución entonces? ¿Dejar que nos difamen? No. Que la única voz que haya sobre nosotros sea la del difamador no es conveniente. Es ahí donde los expertos en reputation management entramos en acción y construimos una playa donde había un vergonzoso grano de arena.


Mariano Feuer (@foier) es Director Creativo de la consultora #EsViral y especialista en viralización y reputation management.