Un robot en casa

Diciembre 2017

Tecnología

El sueño de que las máquinas se hagan cargo de aquellas tareas hogareñas que preferimos no hacer ya es realidad.

La automatización de las tareas hogareñas, en estos tiempos en que el tiempo escasea (o en que preferimos aprovecharlo para entretenernos con otras actividades), sigue avanzando. El sueño, claro está, es el robot que lo haga todo. Pero aun cuando en ferias especializadas se suelen presentar algunos prototipos experimentales que van en ese sentido, los especialistas consideran que todavía hay muchas limitaciones con la tecnología de la manipulación (fundamental si queremos que una máquina nos prepare un desayuno y nos lo traiga a la cama) y con la duración de las baterías. Por eso, por ahora, la tecnología aplicada a aliviar las tareas domésticas se enfoca principalmente en diseñar aparatos que resuelvan tareas específicas. Veamos cuáles son algunas de las faenas de las que ya podríamos prescindir.

La mejor limpieza

El rubro robot-aspirador es sin duda uno de los que más se ha popularizado. En primer lugar, porque la limpieza de los pisos es una tarea común a todos: no importa qué tipo de vivienda tengamos ni sobre qué material pisamos, el polvo siempre entra. Pero además porque tanto su diseño como la tecnología que implica son de sencilla resolución. Por lo general son aparatitos bastante pequeños y chatos que se deslizan con gran habilidad por el piso recolectando migas y pelusas. Se pueden programar para que cada día inicien la limpieza solos, aunque obviamente también se los puede activar cuando se desea. Y gracias a un sistema inteligente, trazan un mapa de la casa, reconociendo muebles y obstáculos para no chocar. En la Argentina, Neato y Atma son dos de las marcas que comercializan actualmente este tipo de producto.

El aspersor inteligente

No todos tienen la suerte de tener un jardín que regar, pero quienes cuentan con él ya pueden abandonar los viejos aspersores de agua para pasar a un sistema mucho más inteligente. Droplet es un robot que se conecta a internet y se pone al tanto de las condiciones meteorológicas para saber si conviene o no iniciar su tarea. Pero además se lo puede configurar de modo que sepa qué plantas hay en el parque, ya que no todas necesitan siempre la misma cantidad de agua. Riega hasta una distancia máxima de 10 metros y es súper preciso: apunta con exactitud a dos plantas separadas por apenas 15 centímetros.

Césped al ras

Y si el riego del jardín lo hace un robot, el césped también lo puede cortar una máquina autónoma. Con la misma lógica que las aspiradoras robot, la marca sueca Husqvarna tiene una completa gama de cortadoras de césped con un GPS incorporado que crea mapas del parque. De acuerdo al modelo, pueden trabajar en superficies de hasta 5000 m2 y no hay pendiente o pasaje estrecho que le impida hacer bien su tarea. Además combinan la energía eléctrica con la solar, por lo que su consumo es mucho más bajo.

Un aplauso para el limpiador de asado

Pocas tareas hay más tortuosas que limpiar la parrilla después de un asado. Remover los restos de grasa con una esponjita de acero es realmente un incordio, pues enseguida queda tan manchada que hay que tirarla y usar otra nueva. Grillbot es un ingenioso aparatito que frota la superficie con tres cepillos de púas metálicas que giran en distintos ángulos y deja la parrilla como nueva. Incluso se puede activar cuando todavía está caliente. Y tiene dos modos: uno para limpieza de mantenimiento y otro para desincrustar los restos de comida en profundidad.

El robot familiero

Por ultimo, una de las últimas tendencias son los asistentes virtuales o robots sociales. Básicamente son altavoces que se conectan a otros dispositivos y que pueden mostrarnos llamadas, mensajes o incluso recibir órdenes sobre qué queremos hacer, como por ejemplo reproducir una lista de música. Amazon y Google ya tienen sus modelos. Pero el que más llama la atención es Jibo, un pequeño y simpático androide que puede mover su cuerpo y su cabeza a la vez que interactúa con las personas. ¿Qué hace? En rigor de verdad no es un gran aliviador de tareas: puede tomar fotos con una orden, leer noticias o cuentos para los más chicos, avisar cómo estará el tiempo o controlar otros dispositivos. Lo más divertido en realidad son sus trucos, como saludar a las personas que identifica por su nombre o ronronear si se le pone una mano en la cabeza. Más juguete que robot hogareño, es de lo más avanzado de un rubro que está creciendo rápidamente.