San Rafael, Mendoza

Agosto 2017

Turismo

La segunda ciudad más grande de Mendoza tiene tantos atractivos que quien vaya no va a poder quedarse quieto. El Cañón del Atuel, Los Reyunos y El Sosneado son  los platos fuertes de una gran variedad de circuitos turísticos.

 

El turista que decida visitar San Rafael tiene que saber que si quiere disfrutar de toda la belleza de la zona va a tener que moverse. Y no es que la ciudad en sí no tenga su atractivo, pero sería un verdadero desperdicio estar allí y no hacer varios kilómetros para conocer el cañón del Atuel, el Valle Grande, Los Reyunos y, por qué no, llegar hasta Las Leñas.

Con 118 mil habitantes según el Censo de 2010, San Rafael es la segunda ciudad de Mendoza, luego naturalmente de la capital. La fecha oficial de su fundación es el 2 de abril de 1805, día en que se dio inicio a la construcción del Fuerte San Rafael de Diamante, en las juntas de los ríos Diamante y Atuel. La orden la dio el virrey Rafael de Sobremonte, de quien tomaría su nombre la futura localidad. Las ruinas de aquel fortín, que quedan en la Villa 25 de Mayo a pocos minutos de la ciudad, han sido declaradas “monumento histórico nacional” y pueden ser visitadas. La Catedral San Rafael Arcángel, la plaza General San Martín, el Parque de los Niños, el Parque Hipólito Yrigoyen, bodegas, ferias y una amplia oferta gastronómica completan los atractivos de la ciudad.

Pero como se mencionaba más arriba, en San Rafael la tentación siempre es alejarse un poco del casco urbano. Una de las opciones es hacer el Circuito del Atuel, que comienza en la villa turística El Nihuil, a unos 70 kilómetros de la ciudad. Rodeada por el embalse del mismo nombre, es la base de operaciones para la práctica de los deportes náuticos. Pero a solo 10 kilómetros de allí unas dunas de hasta 200 metros de altura cambian completamente el paisaje. Siguiendo el serpenteante recorrido del cañón hacia Valle Grande van apareciendo las caprichosas figuras que moldeó el viento y una cadena de embalses y centrales hidroeléctricas. La presa del Valle Grande, con su color verde esmeralda, es otro espectáculo maravilloso.

El Circuito del Diamante, por su parte, propone arrancar en la Villa 25 de Mayo, que además de las ruinas del viejo Fuerte conserva caseríos de adobe y añosos álamos, y luego emprender el camino hacia el impresionante embalse de Los Reyunos, en espejo de agua rodeado por montañas también apto para la práctica de todo tipo de disciplinas náuticas. El recorrido culmina en el imponente Dique de Agua del Toro.

Si se quiere ir en busca de paisajes más cordilleranos, se puede hacer el Circuito El Sosneado, en el cual se podrá disfrutar de volcanes inactivos, aguas termales y vertientes naturales. Claro que el paraje que le da el nombre al recorrido está a 180 kilómetros de San Rafael. Las Salinas del Diamante, la laguna El Sosneado y las ruinas del antiguo Hotel Termal van anticipando el espectáculo mayor, al que solo se accede a caballo: el volcán Overo y las cataratas del Atuel. Si se sigue un poco más se llega a Las Leñas, no sin antes detenerse a ver el Pozo de las Ánimas, una depresión cónica con un diámetro de 200 metros y una profundidad de aproximadamente 80 metros hasta el agua.

Los Circuitos del vino, de los espumantes y del aceite y del olivo completan la oferta de recorridos turísticos de San Rafael, que en el área de la gastronomía también se destaca por sus sabrosos chivitos y costillares a las brasas, entre otras deliciosas regionales. Para aventura y relax, pocos lugares tienen tanto como esta ciudad mendocina.

 

Cómo llegar

A San Rafael se puede llegar por vía aérea, ya que tiene un aeropuerto que recibe vuelos de Aerolíneas Argentinas. Y en auto se accede principalmente por la ruta nacional 143, que para quienes vienen de Buenos Aires se toma una vez que finaliza la ruta nacional 188.