Turistas en busca de extraterrestres

Diciembre 2018

Turismo

Hay sitios para tratar de avistar ovnis en Córdoba, Salta, Mendoza y Entre Ríos.

Las vacaciones, los viajes, el turismo en general parten de diversas motivaciones: el descanso, el contacto con la naturaleza, el descubrimiento de otras culturas y paisajes, la religión, los deportes extremos, la gastronomía… Desde los años 60, cuando el fenómeno OVNI empezó a difundirse masivamente, con sus legiones de adherentes y de escépticos, el eventual avistaje de uno de esos objetos voladores no identificados es un atractivo para muchos, siempre dispuestos a elevar sus ojos al cielo en busca de discos flotantes o luces de colores e intensidades inverosímiles que se mueven a gran velocidad. Hoy, esa afición, esa curiosidad, se convirtió en actividad turística.

En la Argentina, el epicentro de este turismo particular se encuentra en la zona de Punilla, provincia de Córdoba, más exactamente en el cerro Uritorco. Allí se encuentra lo que se conoce como Triángulo de Fuerza, un área comprendida entre Capilla del Monte (donde se ubica el Uritorco), la laguna de Mar Chiquita y Merlo, en la provincia de San Luis, y que, dicen los estudiosos del tema, encierra un campo magnético de importantes dimensiones y poder. Si bien el tema de los avistajes en la zona comenzó en los años 60, fue dos décadas después que se empezaron a convertir en un atractivo en sí mismo, más allá de las bellezas naturales del lugar, cuando el inefable periodista José de Zer fue al lugar con el objetivo de toparse con naves y seres extraterrestres para luego mostrarlo en televisión. No tuvo éxito.

La historia nació tras la aparición de una gran mancha en el cerro Pajarillo, cerca del Uritorco, que quienes adscriben a la teoría de la presencia extraterrestre adjudicaron a la huella que dejó el aterrizaje de una nave en el lugar. Desde entonces, año 1986, al parecer no hay ninguna (otra) explicación, y por ese misterio original toda el área es hoy un destino turístico en ese sentido. Así, un número indeterminado de visitantes (terrestres) no menor a los 100.000 asciende cada año al Uritorco en busca de señales de otros confines y de otras espiritualidades por el estilo.

Para los visitantes que se acercan en busca de extraterrestres y otros fenómenos paranormales –también están los que llegan en plan new age, para quienes la oferta es aún más variada– Capilla del Monte es más que el ascenso al esotérico cerro. También es sede del Festival Alienígena, con un programa de actividades que incluye muestras, cine, juegos, concursos de disfraces, observaciones astronómicas, etc., y que va por su sexta edición, y lo fue este año del 20° Congreso Internacional de Ovnilogía. Por otra parte, funciona en esta ciudad el Centro Internacional de Ovnilogía, dirigido por Luz Mary López, una arquitecta nacida en Colombia pero radicada en Capilla del Monte desde hace 25 años. Allí se pueden consultar libros, videos y documentación sobre la materia.

Otros destinos

La Laguna del Pescado y el Cerro de la Matanza, en los alrededores de la ciudad de Victoria, provincia de Entre Ríos, es otra plaza ideal para los entusiastas del “turismo extraterrestre”. Allí, se dice, fueron y son numerosos los avistajes en el cielo de objetos no identificados, los primeros de ellos del año 1912, según las historias recogidas por un religioso de la zona en un libro de edición local. No por nada funciona en esta ciudad el Museo del Ovni, donde se atesoran y exhiben indicios de presencia extraterrestre acumuladas durante casi medio siglo. Entre otros, la cobertura periodística de la caída de un objeto luminoso en una zona rural, al parecer perteneciente a Domingo Mercante, gobernador bonaerense durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón. El meteorito (así se denomina a todo objeto que al caer a la Tierra no se desintegra totalmente en la atmósfera terrestre, y su origen etimológico es la palabra griega meteoros, que significa “fenómeno en el cielo”) quemó los pastos allí donde cayó y terminó semienterrado en la propiedad del ex funcionario.

Aun más curioso es lo que sucedió en Cachi, al oeste de la provincia de Salta, donde se construyó el primer y único “ovnipuerto” del país. La historia empezó en el año 2008, con la llegada de Werner Jaisli, un ciudadano suizo de ideas y aspecto extravagantes. El hombre se recluyó primero en el monte y luego comenzó, solo, a construir una enorme estrella de 36 puntas y 48 metros de diámetro con piedras recogidas en la zona. A pesar de ser un hombre reservado y de pocas palabras, contó que a través de contactos telepáticos con extraterrestres había recibido la orden de construir una pista de aterrizaje para naves provenientes del espacio exterior.

Pronto el lugar empezó a ser visitado por turistas de la zona, primero, y luego de otros sitios del país y del exterior, atraídos por esa construcción de piedras marrones y blancas que puede observarse desde el cielo y bajo la cual se encuentra una vivienda, también construida por Jaisli, y por la posibilidad de que tamaño emprendimiento implique casi con seguridad el avistaje de ovnis. En el año 2014 el excéntrico hombre suizo desapareció y nunca se volvió a saber de él, lo que le agrega aun más misterio al lugar. 

Por su parte, el ex actor e investigador del tema Fabio Zerpa considera que también Mendoza es una provincia de avistamientos frecuentes, a partir de testimonios orales sobre fenómenos observados en Malargüe, Uspallata, San Rafael, Palmira, Tupungato y Potrerillos, lugares en los que siempre los objetos se dirigen hacia la cordillera. En el mismo sentido se pronuncia la Fundación Argentina de Ovnilogía (FAO). Y hasta hay quienes dicen haber visto seres extraterrestres de muy baja estatura en la zona de Puente del Inca, uno de los puntos turísticos más visitados de la provincia.