Un día en la Reserva Natural Otamendi

Octubre 2017

Turismo

Es una extensa área preservada que ofrece un contacto directo con la naturaleza agreste. Destino ideal de miniturismo, se puede combinar con una visita a la ciudad cabecera del partido de Campana. 

Integrada al patrimonio natural de Parques Nacionales y ubicada a solo 66 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, la Reserva Natural Otamendi es una alternativa saludable para desconectarse de la hipercomunicación cotidiana. Fue creada en 1990 con el objetivo de preservar sus casi 3.000 hectáreas, con ambientes representativos de las ecorregiones Delta e Islas del Paraná, Pampa y Espinal.

Ubicada en el límite de la llanura pampeana y el bajo delta del Río Paraná, está clasificada como Sitio Ramsar, es decir que se trata de un Humedal de Importancia Internacional, un humedal fluvial que integra una extensa planicie de relieve plano convexo con humedales tanto de agua dulce como salinos, y como Área Importante para la Conservación de las Aves (AICA), lo que la convierte en un imán para los amantes de la naturaleza agreste, flora y fauna autóctonas y el estudio y avistaje de aves.

Dos espejos de agua forman parte de la Reserva: la Laguna Grande, de aproximadamente 100 hectáreas de superficie, y la Laguna del Pescado, de unas 30 hectáreas, en las que es frecuente observar el maravilloso espectáculo de las grandes bandadas de aves acuáticas que llegan al lugar, al mismo tiempo que implican el hábitat ideal para especies amenazadas de extinción. Este humedal se extiende hasta una barranca ocupada por el bosque del tala (Celtis tala), que lo limita de la zona alta donde se desarrolla el pastizal pampeano.

El ecosistema de la Reserva combina ambientes representativos de las tres ecorregiones mencionadas, y en sus terrenos más altos conserva pastizales de la pampa ondulada, que concluyen abruptamente en una barranca natural. Al pie de esta barranca se halla una planicie anegadiza con pastizales inundables, canales, lagunas y bañados. Finalmente, el río Paraná de las Palmas (que en otros tiempos llegaba hasta la barranca) bordea los campos bajos y deposita sedimento, que con los años generó la formación de un albardón costero.

 

Especies protegidas

La mayor parte de las especies amenazadas que se encuentran en la Reserva se concentran en los bajos inundables: aves como la pajonalera de pico recto, el espartillero enano y el burrito negruzco, y mamíferos como el ciervo de los pantanos. También hay plantas como la serrucheta, los espartillos, las totoras y la paja brava, que son esenciales para las especies en peligro. En las lagunas coinciden varias especies de patos, gallaretas, chorlos y playeros; cerca de ella, el federal, el pecho amarillo común y el gavilán planeador. Bajo la superficie de los espejos de agua hay tarariras, bagres y mojarras, entre otras especies.

En el albardón costero conviven la pava de monte, el boyero negro y los arañeros, mientras que en los pastizales altos de la Reserva, donde hay grandes cortaderas o cola de zorro, flechillas y otros pastos, más carquejas y chilcas, habitan aves semilleras como el misto y los corbatitas y caminadoras como el inambú común o perdiz. Bajo tierra, se mueven formando túneles los cuises y predadores como el hurón común. En la barranca, donde hay bosques naturales de talas y también saucos, ombúes y espinillos, viven entre ellos zorzales, tacuaritas azules y pepiteros. De día suelen verse comadrejas overas y gatos monteses.

La Reserva se encuentra abierta de lunes a viernes de 8 a 18 horas y los sábados, domingos y feriados de 10 a 18. La visita está organizada en tres senderos: Recuperando lo Nuestro (vivero de especies nativas como lapachos, ceibos y ombúes, entre otras, cuyo objetivo es la reforestación), Historias del Pastizal y Guardianes de la Barranca, que cierran a las 17. La entrada es gratuita. Se recomienda llevar repelente, especialmente en primavera y verano, por la gran cantidad de mosquitos que habitan la zona.

En el lugar también hay un Centro de Interpretación, un área de picnic, sanitarios y oficina de informes. En el centro de visitantes se puede apreciar una exposición permanente y acceder a un auditorio donde se proyectan documentales y el guardaparques brinda charlas interpretativas.

En auto desde Buenos Aires, se llega por la ruta 9 (Panamericana) hasta la localidad de Rómulo Otamendi (entre Escobar y Campana, a la altura del kilómetro 67.5). Después de recorrer 2 kilómetros por la calle principal se llega a la entrada de la Reserva. También se puede llegar en micro (servicio entre Once y Zárate de la empresa Chevallier hasta el kilómetro 67.5 de la Panamericana) o tren (línea Mitre hasta la estación Otamendi, con trasbordo en Villa Ballester). Desde Campana hay un servicio regular de colectivos.

 

De paseo por Campana

La ciudad de Campana, con todos los servicios (expendio de combustibles, restaurantes, alojamiento, etc.) se encuentra a solo 7 kilómetros de la Reserva. Se puede recorrer a pie el Circuito Histórico: la Plaza Eduardo Costa, el Palacio Municipal y la Catedral Santa Florentina, de particular diseño y con una obra original del artista Raúl Soldi en su altar. Y también la Estación Ferroviaria, el Barrio Inglés, la Aduana, el Museo Ferroviario y el Museo del Automóvil, donde se encuentra el primer automóvil fabricado en Campana, todo un emblema de la ciudad.

Otro paseo atractivo es el Circuito Fluvial, que consiste en un recorrido en lancha colectiva desde las costas del Paraná de las Palmas hasta el Puente Zárate-Brazo Largo. O el Delta Campanense, conformado por el Río Paraná de las Palmas, Río Carabelas, Río Paraná Guazú, Arroyo Las Piedras, Arroyo Negro, Arroyo Las Rosas y los canales Irigoyen, Alem, Laurentino Comas y Zorrilla. Se embarca desde el Puerto de Campana. 

 

Foto: Welcome Argentina