Begin Again

Abril 2019

Entretenimientos

El último disco de Norah Jones

Desde su impactante irrupción en el mundo de la música con Come Away With Me, en 2002, la neoyorquina Norah Jones viene demostrando que lo suyo no es lo que se espera de una megaestrella del mainstream, como muchos hubieran querido. Sus incursiones en otros géneros que no la tienen como una cantante amable de easy listening –como The Little Willies, la banda de música country en la que toca el piano y canta– y sus hiatos entre discos, en especial en esta década, confirman que su idea de “carrera” seguramente no se parece a la de los productores de la industria discográfica. Aun así, vendió 40 millones de copias y ganó nueve premios Grammy. Quizá todo haya empezado cuando eligió usar el apellido materno (el de Sue Jones, productora de conciertos) y no el de su padre (Ravi Shankar, popular músico de la India que supo tener como discípulos a artistas occidentales, entre ellos el beatle George Harrison).

Jones vuelve al disco después de Day Breaks (2016), en el que además de sus propias composiciones, como es habitual, versionaba a Neil Young, Horace Silver y Duke Ellington. El flamante Begin Again es otra muestra de esa personalidad que la hace transitar por caminos alternativos, como cuando sorprendió al coprotagonizar la película My Blueberry Nights junto al británico Jude Law. Su nuevo álbum reúne los siete singles que Norah grabó el año pasado, un mix de géneros que van del folk al soul, de la electrónica al jazz, este último el que de algún modo impregna toda su música (no es casual que ya desde su primer opus grabe para el sello Blue Note, una de las etiquetas jazzeras más emblemáticas).

Hay experimentación electrónica con voces estilo gospel en My Heart is Full, soul-jazz en Begin Again, R&B en It Was You y Just a Little Bit, country-folk en A Song With No Name y Wintertime, drum’n bass en Uh Oh. Pero al mismo tiempo hay una atmósfera común a todos, que trasciende toda clasificación, y consiste básicamente en un piano y una voz de una delicadeza infrecuente, que además de hacerla característica logra sumir al oyente en un clima de bienvenida armonía.

Los temas del disco fueron compuestos y grabados sin un plan previo. “Me sentía inspirada para grabar probando diferentes cosas”, dijo Jones, quien contó que el proceso fue “divertido, rápido y sin presión”. Y agregó: “Es un gran modo de colaborar con otras personas. Solo un día o tres en el estudio y ya está”. Esas otras personas fueron los productores Jeff Tweedy, de Wilco, y Thomas “Doveman” Bartlett, el baterista Brian Blade, el contrabajista Christopher Thomas, el trompetista Dave Guy y el saxofonista Leon Michels.