Villains

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El hecho de que el séptimo álbum de estudio de la banda californiana lleve en parte la firma del productor Mark Ronson, responsable de importantes éxitos discográficos de artistas como Robbie Williams, Lily Allen, Kaiser Chiefs, Duran Duran, Bruno Mars, Paul McCartney o Amy Winehouse, es más que un indicio de que el grupo stoner liderado por Josh Homme desde su formación, en 1997, busca darle una vuelta de tuerca a su ascendente aunque inmutable carrera. Al menos hasta ahora.

Y no es que Ronson, también compositor, intérprete y DJ, haya teñido de pop el alma rockera de Queens of the Stone Age (QOTSA). Pero sí le limó algunas aristas, le quitó esa aspereza característica del rock duro, al sumarle mayor presencia de teclados en cierto detrimento de las guitarras. El resultado es interesante, porque no convierte a QOTSA en una banda diferente, alejada de su esencia, sino que le suma nuevas sonoridades a la vez que le quita algunos gestos musicales estereotipados.

Otra diferencia respecto de sus discos anteriores —Queens of the Stone Age (1998), Rated R (2000), Songs for the Deaf (2002), Lullabies to Paralyze (2005), Era Vulgaris (2007) y ...Like Clockwork (2013)— es que el personal de Villains está compuesto exclusivamente por Homme (guitarras y voz líder) y sus muchachos: Troy Van Leeuwen (guitarras, teclados y voces), Dean Fertita (teclados, guitarras y voces), Michael Shuman (bajo y voces) y Jon Theodore (batería). Así, el sonido del disco resulta más compacto y levemente más austero.

Las novedades pueden escucharse especialmente en el primer corte del disco, The Way You Used to Be, y en temas como Un-reborn Again, Hideaway o Villains of Circumstance, quizá donde más se note la mano de Ronson, que sin embargo supo contenerse, o fue contenido, y aunque es notorio el cambio de sonido e instrumentación, no aparecen los habituales enfoques pop o electrónicos que suele darle a sus producciones.

Por otro lado, QOTSA conserva buena parte de su identidad previa en temas como Fortress, Domesticated Animals o Head Like A Haunted House, y se ubica en una posición intermedia entre la etapa anterior y la que parece iniciarse ahora con dos de los mejores temas del álbum: Feet Don’t Fail Me y The Evil Has Landed. 

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